Lo hizo tan rico, que me desplomó en la cama

Lo hizo tan rico, que me desplomó en la cama
Entonces te acercaste a mi oído y así, en un susurro, me advertiste quedito, pero con tu voz varonil y categórica
Lulú Petite
21/05/2020 - 12:53

Querido diario: Mis rodillas en el colchón, las piernitas bien separadas. Mis manos estaban firmes en las almohadas. Miraba al espejo de la cabecera que, al encontrarse de frente con el espejo del tocador, reflejaba mi imagen desnuda, mostrando mis nalgas, redondas como duraznos por un lado y mis senos firmes y frondosos por el otro, una y otra vez, formadas en hilera de desnudez hasta el infinito.

Tú me mirabas sonriente, con tu carita de ganador. Lamiste tus dedos índice y medio y de pie a un lado de la cama, acariciaste mi sexo, humedeciéndolo con tu saliva. Vi en el espejo mis labios vaginales abiertos como flor, sonrojados.

Comencé a lubricar. Vi cómo resbalaba una gota por la parte interna de mi muslo, mientras tú te desnudabas despacio. Ya expuesta tu erección enorme, la forraste con el látex y caminaste hasta mí, mientras yo veía toda la escena multiplicada al infinito en esa secuencia de espejos.

Cuando estabas a mi lado, tomaste con tu índice la gota que bajaba por mi muslo, la recogiste y te llevaste el dedo a tu boca para bebértela. Luego me diste un beso de lo más lujurioso en los labios, tu lengua jugó con la mía de maneras que me provocaron deliciosos escalofríos.

Entonces te acercaste a mi oído y así, en un susurro, me advertiste quedito, pero con tu voz varonil y categórica:

—Te voy a coger duro.

Entonces te acomodaste tras de mí y de un porrazo me metiste tu erección hasta el fondo de mi cuerpo. Mis piernas temblaron y miré en el espejo mi rostro contraerse entre el dolor y el placer que me provocaba por fin sentirte dentro.

Te movías rico, pero verme en los espejos penetrada por ti desde ángulos ligeramente diferentes, pero infinitos, me provocó un morbo gigantesco, al grado de que cuando llegó mi orgasmo, no pude contenerme de tanto placer, mis piernas me fallaron y me desplomé sobre la cama, mordiendo la almohada mientras tu me seguías cogiendo hasta venirte y provocarme un placer tan grande que es difícil describirlo.

Un beso, Lulú Petite

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