Llegué desnuda

lulu petite sexo
Lulú Petite
07/01/2020 - 11:09

Querido diario: Abraham me regaló un abrigo de invierno. Es una prenda muy bonita, pero pesada y, eso sí, muy abrigadora. Por fuera, es negro, muy calientito y por dentro tiene un forro morado muy suavecito. Me encanta mi abrigo, pero Abraham me lo regaló con una idea en su cabeza. Que cuando lo viera llegara vestida sin nada más que esa prenda, tacones negros y mi labial rojo.

Así lo hice. Iba conduciendo muy contenta. No sé, el saberme desnuda bajo ese único pedazo de tela, por mucho que cubriera, me hacía sentir cachonda. Además, Abraham es muy bueno en la cama. Coge delicioso. Caminó conmigo a la habitación, desabrochó uno de los botones del abrigo y mirándome fijamente a los ojos, me dio un beso. Su mano se metió por el espacio entre el botón liberado y la sentí en el abdomen. Su palma estaba fría y eso me hizo sobrecogerme, pero el beso era cálido y pronto la mano entró en temperatura.

Los demás botones se soltaron al paso de sus dedos mágicos y mientras iba liberando piel, acercaba sus labios a mi cuerpo, me besó el cuello, el hombro, la clavícula. Cuando su mano llegó a mis senos, el abrigo cayó al suelo por su propio peso y yo quedé completamente desnuda, sin más que mis tacones.

Abraham con una mano me apretó un pecho para llevarse mi pezón a la boca, mientras metía su otra mano entre mis piernas y acariciaba mis labios vaginales. Yo estaba muy caliente y empapada. Mi sexo lubricaba copiosamente entre sus besos y sus caricias.

Tomó un condón de los que había yo dejado en el tocador, junto a la botella de vino y se lo calzó en el miembro. Me tomó por las axilas y me levantó hasta sentarme en el tocador y, sin más preámbulo, me empaló allí. Gemí de placer y, al mover el brazo, tiré mi vaso de vino. No importó, seguimos cogiendo hasta lograr nuestros orgasmos. Fue delicioso.

Un beso, Lulú Petite

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