Le gusta acudir a 'Manuela' cuando me ve

Le gusta acudir a 'Manuela' cuando me ve
¡Ah! Qué rico gimo. Cierro los ojos de nuevo y siento venir mi orgasmo fulminante. Gimo, me retuerzo, grito. ¡Carajo! ¡Qué rico!
Lulú Petite
31/03/2020 - 09:37

Querido diario:  A Matías lo conozco de hace mucho tiempo. Lo curioso es que, cuando nos vemos, rara vez cogemos. A él le gusta jalársela mientras me ve masturbarme. Eso es lo que lo pone cachondo y lo deja siempre disparando al cielo potentes chorros de leche mientras yo me toco.

Generalmente se sienta en un sillón o se acuesta frente a mí, mientras yo, con la lencería aún puesta me masajeo el sexo y los senos con los deditos, hasta que me humedezco.

Una vez empapada, me quito la lencería y se la lanzo. Él la toma, se la lleva a la cara y respira profundo para llenarse los pulmones con el aroma de mi sexo. Siempre insiste en que le venda los calzones que usamos en esos encuentros, pero muy pocas veces he aceptado. No es egoísmo, me gusta mi lencería y no es fácil conseguirla.

Desnuda, separo bien mis piernas dejando el sexo abierto. Cierro los ojos, echo la cabeza hacia atrás y lo froto suavemente, gimiendo fuerte y con pasión, voy sintiendo cómo mi clítoris se pone duro y cada una de sus miles de terminales nerviosas comienzan a provocarme un placer tremendo. Gimo mientras imagino a Matías, jalándosela muy despacio, mirándome con lujuria.

Abro los ojos un momento para espiarlo. Allí está, con su miembro enorme y venoso, jalándoselo de la base a la punta. Pero lo hace despacio, sin despegar su mirada de mi cuerpo. Nuestros ojos se encuentran. Me sonríe y veo una gota de lubricación salir de su miembro y resbalarse por sus dedos. Él gime, yo también.

Me meto un dedo, bien adentro y lo lleno de jugos. Estoy tan caliente, mis deditos juegan por mis labios vaginales y distribuyen mi humedad.

Vuelvo a meter mi dedo y llego a un cachondeo pleno, estoy tan excitada. Me abro el sexo y se lo muestro separando las piernas lo más que puedo. 

¡Ah! Qué rico gimo. Cierro los ojos de nuevo y siento venir mi orgasmo fulminante. Gimo, me retuerzo, grito. ¡Carajo! ¡Qué rico!

Abro los ojos y allí está él. Su semen escurre entre sus dedos, su sonrisa lo dice todo. Le acerco la caja de pañuelos desechables y me meto a la ducha.

Hasta el jueves, 

Lulú Petite

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