Iniciamos con mensajes ricos y acabamos en el motel

Iniciamos con mensajes ricos y acabamos en el motel

(Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 30/03/2021 12:10 Lulú Petite Actualizada 12:10
 

Querido diario: Te acuerdas que te conté que conocí a un morro en Torreón. Pues imagínate que hemos estado platicando, ya sabes, pláticas cachondas que van entre la promesa de volver a vernos y la expectativa de la cogida enorme, definitiva y deliciosa que nos vamos a poner.

Resulta que soy muy imaginativa y después de varios mensajes de Whatsapp me pongo tan caliente que muero por sacarme las ganas de coger a como dé lugar.

Cómo te puedo explicar mi buena suerte, cuando después de un intenso, explícito y cachondo chateo con mi bomboncito de Torreón, recibí la llamada de un cliente que quería verme en ese momento en un motel que me queda a unos 15 minutos de mi casa.

Diez minutos después ya estaba en el cinco letras golpeando la puerta del clientecito destinado a sacarme el veneno. Estaba más caliente que horno de panadería a la hora de entregar.

No perdí el tiempo con preámbulos, ni siquiera supe si quería tener una conversación previa o algo, apenas entre a su habitación y me arrojé a sus brazos; puse mi mano en su miembro que no tardó en despertar, sentí como se ponía duro y enorme por debajo del pantalón, me volteé y empecé a moverle las nalgas rozando la tela de su ropa y sintiendo su bulto duro contra mi cuerpo. Él me giró con rabia y levantó la falda de mi vestido dejando desnudo mi trasero y apretándolo con fuerza.

Nos desnudamos bruscamente, casi con torpeza. Se la chupé de prisa antes de que me acostara boca arriba. Mientras se comía mis senos, me penetró de golpe. Mi orgasmo fue casi instantáneo, el de él llegó unos segundos después. Sacó el condón tan lleno de leche que me emocioné, quería más y tuve más.

Le puse la cogida de su vida, todo gracias a la calentada que me habían puesto desde el norte del país.

Te invito a seguirme en Twitter: @Lulupetite2021

Hasta el jueves. Lulú Petite

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