Hicimos el "sin respeto" y se llevó mi tanga

Hicimos el
Su respiración de toro y el golpe de su cuerpo contra mis nalgas suenan como aplausos
Lulú Petite
04/03/2021 - 11:29

Querido diario: Me siento frente a él, en un sillón. Él mira desde la cama, con una mano en su nuca y la otra acariciándose el miembro por encima del pantalón. Traigo un vestido negro de falda corta, medias con liguero y escote pronunciado. Abro las piernas y me toco la parte interna de los muslos. Son-ríe libidinoso.

Me quito la tanga. Se la lanzo y él la atrapa. Se la lleva a la cara y respira hondo como si quisiera snifar cada partícula de mi aroma, noto cómo se le para bajo la tela del pantalón. No sé por qué, pero eso me pone cachonda.

Estoy en cuatro. A la orilla de la cama. Él me penetra. Primero despacio, casi con delicadeza. Luego comienza a moverse duro. Me agarra por la cintura, casi pierdo el equilibrio con las embestidas.

Su sexo es grande y grueso. Me lo está dando riquísimo. Gimo en cada irrupción, aferrada a las sábanas con las uñas. Su respiración de toro y el golpe de su cuerpo contra mis nalgas suenan como aplausos. El ruido es tan sexoso que más cachonda me pone. Me encanta, lo disfruto, lo deseo.

Mis pezones están paradísimos. Él los pellizca mientras me sigue cogiendo. De pronto, siento un fuego crecerme entre las piernas. Por mis venas se dispara un torrente de placer abrumador. Grito desesperada. Mi orgasmo inspira al suyo y se viene dentro de mí llenado el condón con su leche.

Nos estamos vistiendo. Él recoge mi lencería, pienso que me la va a pasar.

—¿Me vendes tu tanga?— Pregunta. Yo sonrío. Nos ponemos de acuerdo en el precio y se la dejo. Me voy de la habitación sin calzones, con una sonrisa, un buen orgasmo y doble pago, por la cogida y por la lencería. Me gusta mi trabajo.

Hasta el martes, Lulú Petite

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