¿Hacer 'el delicioso' durante la pandemia?

¿Hacer 'el delicioso' durante la pandemia?
Esa tarde llovía a mares en la CDMX y, por más que traté de evitarlo, entre el estacionamiento y su habitación me empapé
Lulú Petite
02/04/2020 - 13:54

Querido diario:  Ahora, por razones obvias es tiempo de guardar precauciones. Si recomiendan no saludar de mano ni con beso, mucho menos coger. Lo que no está prohibido y, por el contrario, está muy recomendado, es echar a volar la imaginación, tener fantasías. Por eso espero que estás páginas, alimentadas con recuerdos y experiencias, sirvan para poner un ratito erótico a tu día.

A Mickey lo conozco de hace mucho. Es un buen cliente, al grado de que, con el tiempo, nos hicimos amigos. Hace unos días nos pusimos a whatsappear: Chismes, memes, chistes y cotorreo. Estuvimos platicando un buen rato. Cuando nos despedimos, recordé la vez que lo conocí.

Esa tarde llovía a mares en la CDMX y, por más que traté de evitarlo, entre el estacionamiento y su habitación me empapé. Para evitar que me resfriara apenas entré, me invitó a que tomará una ducha, lo cual acepte. La bañera es de cristal opaco, por lo que desde la habitación se ve todo lo que estás haciendo dentro.

Ya en la regadera con agüita caliente, vapor por toda la habitación y jabón en mi cuerpecito, comencé a acariciar mis senos, y mis pezones duritos, como noté que me veía, lo mantuve atento al frotarlos suavemente y mantenerlos bien paraditos.

Lavé mi cabello e hice la cabeza hacia atrás para dejar correr el agua por mi cuerpo, puse mi mano entre mis piernas y comencé a lavarme el sexo con el jabón. Cerré la llave y salí secándome con la toalla, dejando mi cuerpo a la vista.

Conversaba con él de tonterías, mientras secaba mi sexo, completamente depiladito frente a su cara. Él la tenía completamente parada bajo el pantalón y se notaba, pero yo me hacía la que no lo notaba y seguí hablando mientras me secaba, hasta que me senté a su lado y le di un beso en los labios.

No sabes la cogida que me puso entonces. Riquísima. Su cuerpo desnudo, sus músculos, sus manos acariciándome, sus dedos en mi carne, su miembro en mi boca y en mi sexo. Casi sin darme cuenta, terminé masturbándome, pensando en él. Nunca hubiera imaginado que una conversación inocente, a distancia, por mensaje, pudiera ponerme tan cachonda.

Hasta el martes, Lulú Petite

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