Fui su exploradora sexual

Fui su exploradora sexual
Lulú Petite
11/02/2020 - 10:25

Querido diario: Cuando llegué, la ropa estaba esperándome en la cama. Perfectamente acomodadas, estaban las calcetas, blusa de botones con manga corta y bolsillos sobre los pechos, pañoleta y pantalón corto con una tela cruzada para simular ser una falda. Un bellísimo uniforme de scout, listo para cumplirle su fantasía.

Mario es un hombre tranquilo. Cuarentón, generalmente sereno y caballeroso. Mide casi 1:90 y debe pesar más de 100 kilos. Junto a mí, es como un oso queriéndose coger a una conejita.

Pero es tranquilo. Dice que le gusto mucho y, por eso, llama seguido. Me rogó que me pusiera ese uniforme y ¿por qué no? Le di el gusto. No sé si me quedaba un poco grande o es que así se usen, pero me lo puse y modelé mi atuendo dando una vuelta frente a mi cliente. Me hice, además, una cola de caballo que hacía juego con el atuendo. Él se levantó como poseído y me besó los labios, acariciándome los brazos desnudos y metiendo sus manos por las mangas del atuendo.

Mientras me besaba, me empujo hacia atrás unos pasos hasta que mis nalgas quedaron entre su cadera y el filo del tocador. Me miró a los ojos, luego pasó su vista por todo mi cuerpo y me dijo al oído que me veía bellísima. Me tomó de la cintura y me levantó del suelo para sentarme en el tocador.

Separó mis piernas y comenzó a acariciar mis muslos mientas me besaba. Primero los labios, luego ladeó mi cabeza dejando expuesto mi cuello y comenzó a besarlo. Me hizo cosquillas. Yo reí; pero él aspiró profundo, oliéndome.

Metió su mano por el muslo, debajo del short, hasta acariciar los contornos de mi vagina. Tomó mi mano y la puso en su paquete, bien firme.

Comenzó a desabotonarme la blusa, con cada botón me daba un beso. Él dio un paso hacia atrás y se desnudó de prisa. 

—¡Desnúdate!— Me pidió. Me hizo el amor con la energía de un hombre que al fin cumple una fantasía. Es buen tipo ese gordito. Raro, pero buen tipo.

Hasta el jueves, Lulú Petite

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