Esperé desnuda hasta que dejó de trabajar

Esperé desnuda hasta que dejó de trabajar
Debo confesar que me encanta que Ernesto llame
Lulú Petite
09/07/2020 - 11:58

Querido diario: A Ernesto lo atiendo en hoteles de lujo. Tiene un trabajo que no entiendo, pero de vez en cuando, me llama para pasar la noche con él. Se instala en un hotel, pone su computadora y comienza a trabajar. Me llama cuando va avanzado en su trabajo y voy. 

Baja por mí al lobby y subimos juntos hasta su habitación. Me desnudo y enciendo la televisión. Puedo hacer lo que quiera, siempre que permanezca desnuda. Él sigue trabajando. Cuando termina es hora de coger. Entonces se pone de pie y camina hasta donde yo estoy y comenzamos a darnos placer.

Anoche, cuando cerró su compu, caminó hasta la cama, donde yo estaba, me pidió que me sentara y se sacó el miembro que comenzó a sacudir frente a mí, masturbándose. Luego tomó un condón y se lo puso, metiéndome todo su falo en la boca. 

Después me dio la vuelta para ponerme boca abajo, con el torso desnudo sobre la cama y las piernas volando. De una estocada y con toda prisa me metió su miembro hasta el fondo.

Gemí fuerte y apreté el edredón. Él me subió las rodillas al colchón y, empujando suavemente mi espalda, mantuvo mi cara contra la cama, para que yo levantara lo más posible mis nalguitas, mientras él se movía en el fondo de mis entrañas. El placer que me producía era tremendo.

Se detuvo de pronto y comenzó a lamerme el sexo en esa posición mientras acariciaba mis nalgas y paseaba sus manos por mi espalda. Lo hacía muy bien. Estaba a punto de venirme, cuando se levantó, me la metió de nuevo y me cogió con fuerza hasta venirnos juntos.

Hicimos el amor largo rato hasta que nos sorprendió el sueño abrazados, en la cama de ese hotel, con una hermosa vista a la Ciudad de México. Debo confesar que me encanta que Ernesto llame.

Hasta el martes, Lulú Petite

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