El güerito que me come rico

El güerito que me come rico

(Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 06/04/2021 11:58 Lulú Petite Actualizada 11:58
 

Querido diario: Respiré hondo y solté un gemido. Su lengua juguetona lamía mi vagina y sus dedos paseaban libres por mi cuerpo.

Subió, trepando a besos por mi pubis, en mi ombligo, en mis costillas, hasta que tomó mis pechos con sus manos y comenzó a chuparlos ansiosamente. Sus manos apretaban mi carne y me incendiaban el deseo. Yo tenía las piernas tan abiertas, que la penetración era inminente.

Estiré la mano y apenas pude alcanzar un condón que había puesto en el buró. Lo abrí con cuidado y se lo entregué, rogándole con la mirada que se lo pusiera.

—¡Cógeme, baby —le supliqué.

Estiré la mano y alcancé su palo. Estaba tibio y paradísimo, gordo y palpitante como me gustan. Lo masturbé un poco y sentí una gota de lubricación masculina mojar el dorso de mi mano. Se incorporó y se puso el condón con destreza.

Lo paseó un poco en mi rajita, golpeó con la puntita mi pubis un par de veces antes de apuntarlo perfectamente y clavármela a tope, como mariposa en alfiler.

Aullé de placer.

Fue un gemido suave, de esos que no vienen de la garganta, sino que se forman en el clítoris y encuentran el modo de convertirse en voz.

Cerré los ojos y sentí sus labios besarme, comerme los senos. Sus manos clavarse en mis muslos y su cuerpo moverse dentro. Mi primer orgasmo vino poco después de eso. En la hora, ambos tuvimos dos. Ambos condones salieron tan llenos de leche que me sorprendió.

Ya en mi coche, después del amor, cuando iba a guardar su número en mi celular como lo hago con quienes han sido mis clientes, para que vean mis historias en el Whats, me di cuenta. Creo que ni su nombre me dijo. Lo guardé como GQCR: “Güerito que coge rico”.

Te invito a seguirme en Twitter: @Lulupetite2021

Hasta el jueves, Lulú Petite

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