Besos lujuriosos

Besos lujuriosos
Me puso boca abajo, con las piernas cerradas y clavó su miembro en mi sexo con lujuria. En cada estocada yo gemía y apretaba las sábanas
Lulú Petite
22/01/2020 - 17:35

Querido diario: Me puso boca abajo, con las piernas cerradas y clavó su miembro en mi sexo, con lujuria. En cada estocada yo gemía y apretaba las sábanas. Sentía su pecho sobre mi espalda y su respiración agitada en mi nuca. Gemía desesperada del placer con mi cara en la almohada, ahogando mis gemidos, mordí la funda cuando el orgasmo estaba explotándome entre las piernas. Giré entonces mi rostro para exhalar un gemido que se me quería escapar del alma. Fue tan rico. Entonces vi su mano. Apoyada en el colchón, una mano masculina, cuidada, con las grietas del tiempo, una mano surcada por los años, en un cuerpo potente, que me poseía deliciosamente.

Arturo es muy platicador. Un perico. Eso está muy bien porque tiene una charla muy interesante. Es un hombre que lee y que siempre está muy enterado de las cosas, así que podemos hablar de cualquier tema. Lo malo es que, tarde o temprano, siempre habla de política.

No es que me moleste, pero es un tema en el que no me meto. No, al menos, cuando estoy trabajando. En un negocio donde se trata de complacer al cliente, controvertirlo en política, puede arruinar la cita, por eso siempre lo callo a besos.

A él le gusta eso, que, si lo voy a callar, sea con un beso. Ayer, cuando lo besé, por un impulso puse de inmediato mi manita en su pantalón y le atrapé el pene. Él brincó sorprendido, pero se dejó y sentí como su miembro creció en mi mano.

Fue cuando se puso como animalito en celo y me cogió como nunca lo había hecho. Con un ímpetu y una bravura que me llevó al cielo. Mientras me comía a besos, comenzó a desnudarme, bajó la cremallera de mi vestido y en un par de ademanes urgentes, hizo que cayera y lo dejáramos en el piso, con un chasquido me quitó el bra y cuando me llevó a la cama, jaló mi lencería para dejarme sin más que mis tacones. Él también se desnudó.

Me puso boca abajo, con las piernas cerradas y clavó su miembro en mi sexo con lujuria. En cada estocada yo gemía y apretaba las sábanas.

Hasta el martes, Lulú Petite

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