AHÍ SE SUICIDÓ SU PAPÁ

La entrevista completa a Irma, la tía del presunto feminicida de Fátima

La entrevista completa a Irma, la tía del presunto feminicida de Fátima
Luego de saber que Giovana y Mario usaron a la pequeña Fátima de esclava sexual y la asesinaron, Irma decidió llamar a la policía
Yara Silva
20/02/2020 - 22:24

ISIDRO FABELA.—  Irma escuchó la confesión de Mario y Giovana: raptaron a Fátima para convertirla en la esclava sexual del hombre. Pero al saber que los buscaban y que la niña no dejaba de llorar, decidieron ahorcarla.

En una casa oculta en un cerro boscoso del municipio Isidro Fabela, Mario y Giovana encontraron su guarida. Ese lugar, escondido entre árboles, era el sitio que Cristina, la madre del acusado, recordaba como el mejor escondite para su hijo. Le aconsejó que le pidiera ayuda a su tía.

Eran casi las 4:00 de la tarde del 15 de febrero. Al ver al hombre que se acercaba al domicilio de la colonia La  Palma, Irma no logró reconocerlo. Ahí, parado frente a la puerta de la casa sin número de la calle Revolución Zapata, el hombre se presentó.

“Tía soy Mario, el hijo de Pepe”. Al escuchar la voz la mujer recordó a su hermano, un hombre que eligió un árbol de ese mismo predio para colgarse y morir. Y sí, Mario aún era pequeño cuando su padre se suicidó.

Por eso Irma no dudó en recibir a ese extraño que le suplicaba refugio para él, su esposa y sus tres hijos. Los motivos de su presencia ahí eran muchos. Él decía que buscaba una casa donde vivir en paz con su familia. También dijo que había perdido el trabajo y que necesita ayuda.

Les tocó piso.  Irma y la mujer con la que vive decidieron dar asilo y comida a la familia. Pero el espacio en esa pequeña casa no era suficiente para todos. Por eso Mario, Giovana y los niños debieron dormir en el suelo de una casa en obra negra, sin puertas, sin ventanas, sin acabados y sin muebles.

Así la pareja logró ocultarse cuatro días y sus noches. Tal vez los más de 70 kilómetros que se alejaron de Tláhuac hacían que no los relacionaran con el crimen de Fátima. Del tema no se hablaba nada en la casa de Irma hasta el martes, cuando la compañera de la mujer vio en la televisión la imagen de la pareja. Dudó de ella y esperó a ver de nueva cuenta el video para atreverse a decir lo que sospechaba.

Al ver que ambos eran fugitivos, pidió a Irma que los entregara. Ella, por nostalgia a su hermano muerto, no dudaba de la inocencia de ambos. Pero la conciencia de Irma no dejó que el crimen se olvidara. El miércoles por la mañana utilizó al hijo mayor de la pareja como gancho para llegar a  la verdad. Tras interrogarlo, el pequeño de siete años dijo que se encontraban ahí porque “algo feo” había ocurrido en su casa. 

Horas después escuchó la confesión que la aturdió: Giovana eligió a Fátima para que ella y su esposo la violaran, y así satisfacer los deseos de sexo y juventud de Mario. 

Y es que, cuenta la tía, Mario amenazaba a su mujer con violar a las hijas de ambos, la condición para no hacerlo era que Giovana le consiguiera a una mujer joven para saciar su deseo.

Giovanna, en su afán de retener a Mario y de evitar el estupro, eligió a una niña abandonada y que nadie pudiera extrañar. Se equivocó. Fátima no fue abandonada por su familia y su pueblo, porque cuando se supo de su desaparición todos comenzaron a buscarla. Cuando la pareja se enteró de que Giovana había sido filmada al momento de plagiar a la menor, Mario decidió matar a la niña. Pensó, según le contó a su tía, que el llanto de la menor podría delatarlos. Por eso el sábado le ordenó a Giovana que colocara dos cinturones en el cuello de la niña y que jalara de ellos hasta que dejara de respirar. Ella no logró hacerlo y Mario terminó el crimen.

Una vez escuchada la confesión, Irma se negó a ser cómplice. Tras horas infructuosas de tratar de convencerlo, el hombre pactó con su familiar que entregaran sólo a Giovana.

Pero para lograr denunciarlo, Irma engañó a su sobrino. Le pidió que la acompañara hasta la carretera para entregar a la mujer y que luego él podría escapar. Sin embargo, la pareja de presuntos delincuentes no supo que Irma, al salir supuestamente al baño, pidió la ayuda de otra vecina, quien fue la encargada de ir por la  policía. Los tres caminaron hacia la carretera y fueron detenidos. Cada uno ofreció 5 mil pesos a los agentes, por eso fueron acusados de cohecho.

 

 

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