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Comerciante vive escondido y aterrado tras ser baleado por extorsionadores en la CDMX

Comerciante vive escondido y aterrado tras ser baleado por extorsionadores en la CDMX
(Foto: Hugo García, El Gráfico)
La roja 19/08/2021 08:20 Yara Silva Actualizada 09:44
 

CIUDAD DE MÉXICO.- Emilio no es su nombre real, pero se usa para proteger a este sobreviviente amenazado por sus extorsionadores. Él es un comerciante de la colonia Olivar del Conde que a diario padece a la delincuencia y al abandono de la policía.

Escondido en el cuarto de una vecindad de Álvaro Obregón, Emilio cuenta cómo ha resistido después de ser atacado por un grupo de hombres que antes de balearlo, se identificaron como integrantes de la banda de las Águilas Negras.

A mediados de julio, dos hombres llegaron a su negocio para exigirle 60 mil pesos a cambio de dejarlo trabajar sin ser agredido por los criminales. Él ignoró la amenaza y también desatendió las señales de que algo ocurriría.

Un día antes de ser atacado, dos jóvenes apedrearon las cámaras de vigilancia de la policía que apuntaban a la calle donde él tenía su comercio. Ese mismo día, los dos desconocidos permanecieron en la esquina cercana a su negocio.

Esas advertencias fueron pasadas por alto hasta que un hombre se acercó a su tienda para dispararle en tres ocasiones.

Emilio fue llevado al hospital en un automóvil prestado por los vecinos. Ahí permaneció 11 días hasta que enfermos de Covid llenaron las camas y obligaron al resto a regresar a sus casas.

Emilio no pudo volver a su hogar porque los comerciantes de un mercado cercano le recomendaron no hacerlo. Ellos también han sido extorsionados y agredidos por la delincuencia.

Al enterarse de que él no había sido la primera víctima de los extorsionadores, por miedo, Emilio cerró el negocio de la familia.

Ahora, un policía con horario de 9:00 de la mañana a 6:00 de la tarde acude tres o cuatro días a la semana para vigilar el escondite donde Emilio permanece.

Pero la presencia de ese policía no aminora el miedo que viven el hombre y su familia. Piensan que el temor sólo se irá cuando los agresores sean encarcelados, aunque la investigación no avanza.

Sus esperanzas de volver a la normalidad son casi inexistentes. Dicen que la Fiscalía los ha abandonado y ha dejado pendiente la indagatoria.

No saben cómo ha avanzado porque la carpeta que se abrió en Benito Juárez ni siquiera se ha enviado a la alcaldía en la que viven, Álvaro Obregón, en la Fiscalía le dicen que mientras no haya suficientes empleados para llevar el documento, el caso seguirá detenido.

“Vivimos con lo de las dos becas de mis nietos y de la mercancía que no alcanzamos a vender, no andamos tan mal”, reveló.

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