LO DEJAN BIEN HELADO

Atropellan a vendedor de nieves en Cuernavaca, responsable casi escapa

La víctima, originaria de Hidalgo, tenía 30 años trabajando en Cuernavaca, no tenía familia en el estado, por lo que vecinos contactaron a sus papas

Atropellan vendedor de nieves Juan Manuel Antuñano

(Foto: Xavier Omaña, El Gráfico)

La roja 05/09/2019 21:31 Xavier Omaña Actualizada 10:33
 

CUERNAVACA.— Desde hace 30 años que Gerardo se dedicaba a vender nieves en Cuernavaca. Ayer, el hombre murió al ser atropellado en la colonia Jiquilpan.

Eran cerca de las 13:00 horas cuando el señor caminaba por la calle Lázaro Cárdenas, empujando su carrito de paletas y helados, con el que ganaba el sustento.

Ya había vendido en la primaria Josefa Ortiz de Domínguez y se dirigía al kínder Catalina Palacios Montes de Oca, que se encuentra a unas cuadras.

Cuando avanzaba con dificultad cuesta arriba, el hombre fue embestido por un auto.

Testigos vieron que el conductor de un Honda Civic lo arrolló a gran velocidad. Aseguraron, el golpe lo recibió por la espalda, luego salió proyectado hacia el pavimento y su carrito fue arrastrado unos cuantos metros.

El contenedor de paletas quedó totalmente despedazado e incluso se le salieron las llantas, mientras que el señor Gerardo quedó sin vida a un costado de la banqueta, en el carril con dirección al Puente Cuernavaca. 

El chofer responsable, identificado como Juan Manuel Antuñano, trató de escapar y aceleró su automóvil hacia la calle Tabachín; sin embargo, chocó contra un poste y los policías viales que ya lo perseguían, lo alcanzaron y arrestaron. El paso quedó totalmente bloqueado en la calle Lázaro Cárdenas; los uniformados acordonaron el área, mientras peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) comenzaron con las investigaciones.

ERA DE HIDALGO

Los vecinos salieron de sus viviendas y de inmediato lo identificaron; comentaron que Gerardo era originario del estado de Hidalgo, que llevaba 30 años vendiendo helados para la pequeña empresa “Caldi” de la avenida Álvaro Obregón de la colonia Carolina. 

No tenía familia en Morelos y vivía solo, así que los residentes de Jiquilpan contactaron a sus jefes para notificarles del hecho, a fin de que se hicieran cargo del cuerpo de Gerardo.

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