Hoy sepultarán a otros 20

Música, llanto y cohetes en Tultepec tras explosión mortal

(Foto: Fernando Ramírez)
Habitantes le dieron el último adiós a Clara, Desideria y Ángeles, de 11 años, quienes fallecieron en las explosiones
Redacción
23/12/2016 - 09:50

Por Rebeca Jiménez Jacinto 

EN TULTEPEC

La adrenalina de los pirotécnicos se transformó en dolor y llanto, que afloró en el último adiós a las víctimas de la explosión del tianguis de San Pablito, en Tultepec. 

De los 35 fallecidos por la detonación en cadena, más de la mitad eran vendedores y productores de juguetería pirotécnica, los cuales luego de ser velados empezaron a ser enterrados o están por llegar a lo que fue su hogar, donde recibirán el último adiós.

Al templo de los pirotécnicos, donde veneran a San Juan de Dios, patrono de los juegos de artificio, llegaron primero los féretros de las vendedoras Clara, Desideria y Ángeles, una niña de 11 años que murieron por quemaduras y ladrillos proyectados durante las seis detonaciones en cadena.

La niña en su caja blanca y las también artesanas en féretros de madera fueron conducidas y acompañadas por cientos de habitantes del municipio de Tultepec, quizá un par de miles de pobladores que no pudieron entrar al templo de Nuestra Señora de Loreto y escucharon la misa luctuosa desde el atrio y jardines que rodean la parroquia del poblado.

Les llevan mariachis

El llanto de familiares y amigos fue acompañado por música de mariachis y banda de pueblo, que siguió los cortejos fúnebres rumbo a los panteones de Xahuento y San Martín.

La detonación de cohetes, como despedida fúnebre, rompió el silencio del duelo que vive la Capital de la Pirotecnia.

Las posadas y fiestas navideñas quedaron suspendidas en Tultepec, incluso algunas de las piñatas colocadas en el atrio de la parroquia fueron retiradas para dar paso a los cortejos fúnebres, que llegaron ayer y continuarán este viernes, día en que están programadas seis misas para despedir a cerca de 20 pobladores.

Doble tragedia

La familia Flores Rodríguez, como otras, vivió una doble tragedia, pues al sepelio de Clara su sumó este jueves al de su hija Mayra, quien falleció en el hospital de Alta Especialidad de Zumpango. A diferencia de otras tragedias que ha vivido el municipio de Tultepec, donde los muertos generalmente son hombres que fallecen cuando detonan los polvorines en donde fabrican los juegos de artificio, está vez la muerte alcanzó a sus madres, hermanas e hijas.

Otra de las víctimas de las explosiones en el mercado fue Guadalupe Mejía, de 28 años, quien sufrió quemaduras de tercer grado y falleció al llegar a un hospital, dejando huérfanas a dos pequeñas de tres y cinco años.

“Las piedras proyectadas fue una de las causa de tantas muertes”, continuaban relatando este jueves decenas de testigos.

Los compradores que al momento de las detonaciones escogían palomas, luces de bengala, chispas, brujas y palomas, fueron otras de las víctimas contabilizadas entre los 35 muertos que suma ya esta tragedia. 

Éstos fueron trasladados por sus familiares a municipios como Nicolás Romero, Los Reyes La Paz e incluso la Ciudad de México.

Además están los desaparecidos, cuyos familiares no pierden la esperanza de encontrarlos vivos en algún hospital.

Temen que haya venta clandestina 

Por Juan Manuel Barrera 

La destrucción del tianguis de San Pablito, tras las explosiones del martes, ha despertado temor de que los pobladores pretendan vender los productos de manera clandestina, principalmente en sus viviendas, lo que convertiría a Tultepec en un gran polvorín.

José Germán Galicia Cortés, presidente del tianguis pirotécnico de San Pablito, aseguró que la comercialización de pirotecnia continúa en Tultepec.

“El producto se sigue distribuyendo a nivel nacional por medio de los productores de La Saucera, que también tienen permiso para vender su mercancía. No habrá desabasto. No creo que haya clandestinaje, no va a haber venta clandestina”, insistió.

Uno de los problemas que enfrenta Tultepec es el almacenaje y venta clandestina de cohetes, lo que es descubierto cuando ocurren accidentes por el manejo inadecuado de la pólvora. 

 

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