EN ENTREVISTA

Luchador morelense es taxista y también confecciona máscaras, para afrontar la crisis

Luchador morelense es taxista y también confecciona máscaras, para afrontar la crisis
Foto: Archivo El Gráfico
Historias 29/06/2021 17:36 Francisco Quiroz Actualizada 18:22
 

La pandemia por Covid-19 obligó al luchador “Payaso Bizarro Primero” a trabajar como taxista, pero también a convertirse en confeccionista de máscaras.

Y es que durante ese tiempo, la suspensión de las funciones de lucha libre afectó al hijo de una de las leyendas del pancracio en el estado: “Saeta Morelense”, por lo que tuvo que cambiar la máscara por el volante y la máquina de coser.

“Cuando llegó la contingencia nos pasó que nos suspenden las luchas, entonces dejamos la actividad de la lucha libre y me tuve que dedicar al taxi”, asegura Payaso Bizarro Primero.

Al mismo tiempo y casi por accidente comenzó a confeccionar algunas máscaras. “Me dio por coser porque mandé a hacer unas máscaras con mi hermano y nos las entregaron chuecas y, entonces, dije: ‘para qué me las entreguen chuecas, pues mejor las hago yo’, y pedí algunos consejos al famoso ‘Canelo Casas’ y fue él quien me enseñó”, agrega.

Dijo que ahora esta actividad se convirtió en una pasión para él, y aunque no ha trabajado para muchos luchadores, pero entre sus clientes está “El Draco” y “el Zodiaco”.

“Han salido satisfechos con esas máscaras y también he hecho algunas para mí y para mi hermano. La primera vez me quedaron chuecas, se le salió la costura, pero después fui aprendiendo con la práctica”, dice.

UNA LEYENDA

Payaso Bizaro Primero es hijo de Ramón García Cortés, mejor conocido como “Saeta Morelense”, quien fue boxeador profesional antes de dedicarse de lleno a la lucha libre en Morelos. En el año de 1954 disputó varios peleas y al año siguiente inició en el deporte que lo convertiría en leyenda.

Durante dos años estuvo preparándose en un gimnasio de la calle Zarco del Centro de Cuernavaca y en 1956 debutó en la “Arena Isabel”, donde primero se hizo llamar Cruz Diablo y tiempo después se auto nombró “Saeta Morelense”.

Ramón llegó a pelear contra grandes personajes como “El Santo” y dejó un legado a su familia, pues sus hijos también se hicieron luchadores.

“Nos gusta la lucha libre, es nuestra pasión porque la venimos practicando y viendo desde que estábamos chicos; desde un año o dos años y se nos metió en la sangre desde entonces”, indica Payaso Bizarro Primero.

Él volvió a las luchas luego de que cambio el semáforo de alerta sanitaria a verde y a pesar de que se aventuró a confeccionar también para tener un ingreso extra, aseguró que ya no dejará esta actividad.

Incluso comentó que el próximo 17 julio, en el “Salón Pacífico” de la colonia Lagunilla de Cuernavaca volverá al ring.

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