Busca tres llaves que ya no uses; una va a cerrar una puerta, otra va a llamar a una verdad y la tercera la vas a guardar para aquello que todavía no ha llegado.
Porque el 29 de septiembre celebramos a San Miguel Arcángel y, unos días después, el 3 de octubre, Venus comienza a retrogradar en Escorpio.
Ahí empiezan a moverse asuntos que tienen memoria: amores mal enterrados, deseo, celos, dinero, secretos y personas que todavía saben exactamente dónde tocarte.
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Apunta esto: vamos a fabricar un amuleto. El 29 de septiembre consigue tres llaves viejas, tres velas blancas, un vaso con agua, sal gruesa, tres hojas de laurel y un listón blanco.
Pon las tres llaves formando un triángulo. En el centro coloca el vaso con agua y una pizca de sal, y debajo de cada llave, una hoja de laurel.
Ahora viene la magia. Toma la primera llave y di: “Miguel, esta es la llave de lo que cierro. Corta el acceso a quien venga con engaño, envidia o intención torcida. Lo que salga de mi vida sin bendición, que no encuentre nuevamente mi puerta”.
Déjala y toma la segunda: “Esta es la llave de lo que se revela. Que caiga la máscara, que escuche lo que necesito escuchar. Que mis ojos reconozcan aquello que mi corazón se empeñaba en justificar”.
Déjala y toma la tercera: “Esta es la llave del camino. Donde exista una puerta para mí, condúceme. Donde solamente exista una pared, no permitas que siga golpeándola”.
Ahora, junta las tres, átalas con el listón y, antes de guardarlas, pronuncia tres veces: “Cierro. Revelo. Abro”.
Acabas de crear el Amuleto de las Tres Llaves. No lo prestes y tampoco tires las llaves cuando termine la semana. Guárdalas hasta finalizar octubre.
El 30 de septiembre, pon un espejo boca abajo. Mercurio entra en Escorpio, y Escorpio tiene una especialidad deliciosa: meter la mano donde todos juraron que no había nada. Esta noche toma un espejo pequeño, mírate fijamente y pregúntate: “¿Qué no quiero ver?”
Escribe inmediatamente lo primero que venga a tu cabeza. Dobla el papel tres veces hacia afuera y coloca encima el espejo boca abajo. Déjalo así durante toda la noche.
A la mañana siguiente, vuelve a leerlo. Tal vez ahí no encuentres una profecía. Quizá encuentres algo mucho más incómodo: una verdad.
El día 1 de octubre. Santa Teresita entra en nuestra semana y hoy la magia tiene que caber en la palma de tu mano. Consigue una rosa y escribe en un papel diminuto aquello que deseas que florezca durante octubre.
Una sola petición. No hagas la lista del supermercado cósmico. Dobla el papel tres veces hacia ti y colócalo debajo del recipiente con la rosa. Después susurra:
“Lo que hoy guardo en secreto, que encuentre tierra. Lo que tenga raíz para mí, que florezca. Lo que no me pertenezca, que no germine”. Déjalo ahí durante tres días.
El 2 pide dirección. Es el día de los Ángeles Custodios. Escribe tu nombre en un papel y, antes de dormir, di: “A la presencia que me custodia: esta noche vengo a pedir dirección. Aparta de mi camino aquello que mis ojos todavía no reconocen”.
Guarda silencio unos minutos. Esta vez no pidas respuestas inmediatas, simplemente observa qué comienza a mostrarse.
El día 3, si tu ex aparece, no prendas la vela todavía. Venus comienza su retrogradación en Escorpio y aquí es donde quiero que nos pongamos brujas de verdad.
Si aparece el ex, antes de emocionarte, preguntarte si es una señal o correr a encender una vela, yo te voy a hacer una pregunta mucho más incómoda: ¿Y para qué lo quieres de regreso?
Escorpio gobierna lo oculto, la intimidad, el poder, el deseo y aquello que cuesta soltar. Por eso, hoy no hacemos magia para perseguir a nadie.
Primero averigua si extrañas a la persona… o simplemente extrañas lo que sentías cuando estaba contigo.
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