No cabe duda de que el futbol es el deporte más popular en todo el mundo. En toda Europa su respaldo al balompié es tan amplio que abarca a la mayor parte de los países, salvo excepciones como Finlandia y Austria, donde los deportes de invierno tienen más respaldo.
Al ser tan popular en la mayor parte de la tierra, no es de extrañar que se presenten tragedias relacionadas con las acciones humanas donde se pueden presentar heridos y hasta muertos. En la mayoría de las veces, la gente enloquece y desata la euforia entre las fanaticadas; por eso la seguridad tiene la necesidad de guardar el orden, pero en ocasiones el uso de la fuerza es excesivo y puede dar como consecuencia que entre los aficionados y la ciudadanía acusen a la policía de abusiva.
En Rusia, la policía tiene la reputación de ser sumamente estricta y de no tener una organización profesional entre sus uniformados en situaciones donde hay mucha gente. Una vez en un partido de futbol, las fuerzas de seguridad no pudieron manejar una tragedia que acabó siendo uno de los momentos más crudos en la historia del balompié, al querer ocultar la cifra total de las victimas.
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En el año de 1982, en la todavía Unión Soviética, se jugó el partido de los dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA. Los Spartak de Moscú se enfrentaban al HFC Haarlem de Países Bajos en el estadio central de Lenin (actual Luzhniki Stadium).
El partido transcurrió con normalidad; a los 30 minutos de comenzar el encuentro, los soviéticos anotaron un gol. Aun así, no era suficiente para avanzar a la siguiente fase. La afición rusa, al ver que el partido estaba por acabar, comenzó a dejar el lugar, pero en los instantes finales los Spartak consiguieron el segundo gol, lo que les permitió al equipo avanzar.
Sin embargo, ese segundo gol causó uno de los momentos más oscuros del futbol. La afición que se encontraba dejando el recinto, al escuchar los gritos de los que se quedaron, decidió regresar para celebrar, pero en ese momento solo se tenía habilitada una salida por el intenso frío que se vivía; por eso se generó un colapso con los seguidores que habían visto el partido completo y procedían a salir del estadio.
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Esas aglomeraciones generaron una avalancha humana que se iba incrementando por las escaleras resbaladizas, donde hubo pisotones y cuerpos de personas juntándose entre todas, donde hubo varios muertos y heridos, además de que la policía no estaba preparada para este tipo de situaciones.
El gobierno soviético decidió mantener oculta la cifra total de muertos; dio como saldo solo 66 muertos, pero investigaciones posteriores en otras partes del mundo dieron a conocer que en realidad hubo más de 300 muertos. Ante eso, se incrementaron nuevas medidas de seguridad en los estadios rusos para evitar una tragedia similar.