Pocos recuerdan que el 20 de febrero de 1943 nació un volcán en México que puso en riesgo la vida de dos poblaciones en Michoacán: Paricutín y San Juan Parangaricutiro. Se estima que el fenómeno provocó la pérdida de 4,500 cabezas de ganado y 550 caballos.
Este 20 de febrero, el Paricutín cumple 83 años de existencia. Aunque para un ser humano más de ocho décadas parece mucho tiempo, lo cierto es que este volcán, ubicado en Michoacán, es considerado el más joven del mundo.
Lo sorprendente de su nacimiento y desarrollo es que tanto científicos como la población en general pudieron presenciar un fenómeno natural tan espectacular: el proceso real de cómo nace y crece un volcán.
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La actividad volcánica finalizó en 1952, es decir, nueve años después de su nacimiento. Durante su formación, hubo una gran expulsión de ceniza y lava que sepultó a los dos poblados vecinos, afectando gravemente los terrenos de cultivo colindantes.
Debido al nacimiento del volcán, 2,500 personas se vieron afectadas y tuvieron que ser reubicadas al poblado de San Juan Nuevo, también en el estado de Michoacán.
Dionisio Pulido fue el campesino mexicano y primer testigo del nacimiento del Paricutín. Cabe destacar que, a pesar de la magnitud del evento, no hubo pérdidas humanas. A la fecha, los restos de los poblados sepultados son zonas turísticas ubicadas a solo tres horas de Morelia.