El día de hoy te contaré la historia de un hombre que aterró a tres países a finales de los años 90. Su nombre es Pedro Alonso López, mejor conocido como el "Monstruo de los Andes". Este "ángel caído" confesó haberle quitado la vida a más de 300 personas en Colombia (país del cual es originario), Ecuador y Perú.
De acuerdo con diversas fuentes, Pedro Alonso tuvo una infancia muy difícil: fue el séptimo de 13 hermanos y sufrió violencia por parte de su madre, factor que pudo influir en su comportamiento años más adelante. La madre de Pedro confesaría tiempo después que había echado a su hijo de casa porque intentó abusar de una de sus hermanas menores.
Otras fuentes indican que Pedro y el resto de sus hermanos vivían apretados en una habitación, mientras su madre, en un cuarto continúo separado por una cortina, ejercía labores de la "vida galante". Este hecho da un contexto más amplio de la precariedad sufrida por el "Monstruo de los Andes", quien nació el 8 de octubre de 1948.
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En 1969, Pedro, con 21 años, sería encarcelado por 7 años acusado de robo de vehículos. Esta acción lo llevaría tras las rejas, marcando su vida para siempre, pues se sabe que el joven sería abusado por 3 hombres, hecho que provocó una gran ira y un trastorno en su personalidad, quitándole la vida a sus victimarios más adelante.
Para 1978, Pedro saldría de prisión y comenzaría su andar por la cordillera de los Andes, donde desataría el infierno al quitarle la vida a un gran número de mujeres con un modus operandi demasiado cruel. El "Monstruo de los Andes" contactaba y se ganaba la confianza de niñas indígenas de entre 8 y 12 años con la promesa de darles un regalo; al estar solos, Pedro abusaba de ellas para posteriormente apretarles el cuello y cortar su suministro de aire, mientras miraba en sus ojos cómo se les escapaba la vida.
Tras varios delitos, Pedro fue detenido intentando raptar a una niña de 9 años y entregado a las autoridades para ser deportado de Perú a Ecuador, país en donde quedó libre en poco tiempo y continuó con su vida delictiva.
Para cuando Pedro tenía 32 años, fue nuevamente detenido tras ser sorprendido intentando secuestrar a una mujer. En esta ocasión, el "Monstruo de los Andes" confesó todos sus delitos, aceptando haber acabado con la vida de más de 300 personas e incluso declarando que, cuando volviera a estar en libertad, seguiría cometiendo sus terribles actos.
Los relatos de Pedro cobraron veracidad cuando indicó los lugares donde había sepultado a sus víctimas; tan solo en Ecuador acabó con la existencia de 110 personas, mientras que en Colombia y Perú sumó poco más de 200.
Pedro Alonso fue condenado en 1984 a 16 años de prisión, pena máxima en ese tiempo para los delitos que cometió. En 1994, el "Monstruo de los Andes" fue extraditado a Colombia donde, debido a sus trastornos mentales, no fue a prisión; en su lugar, fue canalizado a un centro de ayuda psiquiátrica en el cual estuvo por 4 años, para después quedar en libertad.
El "Monstruo de los Andes" fue visto por última vez en 1999 tras realizar un trámite. Para 2002, las autoridades colombianas pidieron apoyo de la Interpol, pues se sospechaba que era responsable de otro delito. Actualmente se desconoce su paradero o si sigue con vida.