Tiene lengua traviesa

Tiene lengua traviesa
Las ventanas de la cabaña tenían unas protecciones por fuera, decidimos cerrarlas junto con las puertas, dejándolos a todos dentro, para así tener privacidad en el balcón
Helena Danae
31/03/2020 - 20:51

Hola, mis amores, feliz miércoles a todas y todos. Hoy les traigo un recuerdo de hace poco tiempo. Y es que eso de estar evitando salir, me pone a revivir momentos que me hacen vibrar.

Les cuento, tuve un novio que tenía una casa de campo con vista hacia una presa, un día decidimos irnos con unos amigos para quedarnos a dormir allá, después de algunas cervezas, empezaron a caer los primeros en el piso, en hamacas, en bolsas de dormir, era como un cuarto enorme, así que todos estaban regados por todos lados. Nosotros seguimos la fiesta hasta terminar en la cocina, que era separada por una barra de donde estaban todos. 

Comenzamos a besarnos, él metía su mano debajo de mi blusa y yo dentro de su pantalón, nos moríamos de las ganas, pero no sabíamos si realmente todos estaban dormidos. Él me subió a la barra y me bajó el pantalón, comenzó a lamérmela, su lengua pasaba por mis labios y entraba la puntita a mi centro, yo me mordía los labios y disfrutaba que me consintiera, de pronto alguien tosió muy fuerte, era claro que nos avisaban que no era un lugar muy oportuno. Me paré rápidamente y me subí el pantalón, besé sus labios para probar mi sabor y lo jalé, salimos con una cerveza y empezamos a platicar otro poquito, mientras él acariciaba mi cabello y a veces me robaba un beso. 

Las ventanas de la cabaña tenían unas protecciones por fuera, decidimos cerrarlas junto con las puertas, dejándolos a todos dentro, para así tener privacidad en el balcón. Con la vista de las luces del pueblito que estaba cruzando la presa, él comenzó a besar mi cuello, estaba detrás mío y yo tenía los brazos recargados en el barandal.

Lentamente, me bajó el pantalón y los calzones, pasó sus dedos por mi amiga y vio que aún estaba mojada por el buen trabajo que había hecho adentro. Lamió sus dedos y aprovechó esa lubricación para metérmela. Lo sentí hinchado y grande, estuvimos haciéndolo hasta que  lo sacó para terminar en mis nalgas. Yo me los embarré todos y me subí los calzones. Fuimos a dormir a la camioneta sin recordar que los habíamos dejado encerrados, en la mañana nos despertaron los gritos para que abriéramos. ¡Fue muy divertido!

¡Los adoro!

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