Me metí al hotel con una amiga y me hizo de todo

Me metí al hotel con una amiga y me hizo de todo
Yo tenía un cachetero negro y ella unos calzones rosas con flores amarillas, caminamos como pudimos hacia la cama
Helena Danae
12/08/2020 - 11:23

Hola, mis amores,  hace un tiempo conocí a una amiga que es modelo, pero también asistió a algunas Expo Sexo. Nos llevamos bien a pesar de tener distintas formas de pensar y la verdad siempre admitimos que nos gustábamos mucho. 

Dejamos de vernos y el reencuentro fue explosivo. Fue en una feria de San Marcos, estaba en un bar, de pronto sentí unas manos cubriendo mis ojos, giré para ver quién estaba detrás mío y era ella, sonreímos y nos abrazamos, estaba sola también. Me platicó que quería festejar un nuevo trabajo que había concretado, así que como buena amiga, le dije que brindáramos juntas. 

Terminamos hasta las 4 de la mañana, me confesó que había olvidado las llaves de su depa, así que la invité a quedarse conmigo en el hotel. Cuando entramos a la habitación, las dos nos lanzamos a besarnos, chocando con la pared como si de una película estuviéramos hablando. Yo podía sentir su enormes ‘lolas’ rozando con las mías, nuestros vestidos se iban enrollando, dejando nuestras pantis descubiertas. 

Yo tenía un cachetero negro y ella unos calzones rosas con flores amarillas, caminamos como pudimos hacia la cama. La puse boca arriba y comencé a bajarle los cazones con la boca, ella destapó una botella de agua y empezó a beberla, subí hasta su boca y dejé que el agua cayera en nuestras caras y pechos. Comenzamos a pasarnos el agua de boca a boca, dejándola caer en nuestras lolas. 

Estábamos empapadas y nos fuimos desnudando cada una por su cuenta, quitando la poca ropa que nos quedaba. Puse mi pierna entre las suyas y comencé a restregarme para que mi muslo presionara su entrepierna. Nuestros dedos jugaban con las lenguas, tetas y todo nuestro cuerpo. 

Mi muslo sentía el calor de su vagina y la humedad que me dejaba embarrada. Seguí moviéndome, me encantaba que le gustara, cuando por fin logré hacerla terminar, me puse de perrito frente a ella, la jalé para que su boca jugara en medio de mis nalgas y mi entrepierna. Comenzó a pasear toda su lengua desde arriba hasta abajo, mientras sus dedos entraban y salían rápido de mi centro. Apretaba mis muslos del placer que sentía y ella me nalgueaba para que dejara expuesto todo lo mío. Me encantaba esa sensación de placer con el calor de las nalgadas. 

Así, nalgueándome y metiéndome los dedos me hizo terminar tan rico, que solo pude dejarme caer en la cama,  exhausta, temblorosa por el orgasmo, nos acurrucamos y a dormir. 

¡Les mando mi amor!

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