Me disfracé de Blanca Nieves para el 'enano'

Me disfracé de Blanca Nieves para el 'enano'
16/09/2020 - 10:54

Hola, mis amores, feliz miércoles a todas y todos, hoy quiero platicarles acerca del tan famoso disfraz de Blanca Nieves, por el cual muchos me conocieron. 

Lo utilicé para una escena candente y una entrevista. Después de eso, El Gráfico me dio la oportunidad de comenzar a escribir, y pude desmentir muchas cosas que hacían parecer que me dedicaba a ésto, por no tener otra opción, más que por gusto.

Volviendo al disfraz, yo lo había comprado para darle una noche sexy a mi novio, pero antes de poder hacerlo, tuvimos una pelea por la cual estuvimos separados por un tiempo. Cuando comenzamos a reconciliarnos, decidí usarlo, pero de una manera más provocativa que la idea inicial.

Así que me maquillé, me puse el disfraz y una gabardina, tacones y pantimedias con un liguero, así anduve manejando hasta llegar a donde quedé de verme con él. Me sentía nerviosa, pues qué pasaría si por alguna razón debía bajarme del auto para hacer algo y no sé, mágicamente se abría la gabardina y yo quedaba expuesta con mi minifalda y tanga. Pero bueno, eso no pasó.

Cuando llegué, él estaba sentado en el piso, haciendo más fácil el que yo me parara frente a él y su cara quedara a una altura conveniente. Me miró e iba a ponerse de pie para saludarme, pero decidí, con la pierna dejarlo sentado mientras abría mi gabardina. Pude ver cómo sus ojos se hicieron enormes, por la sorpresa y muy probablemente por su entrepierna iba creciendo una erección. 

Íbamos a ir a cenar, pero decidimos empezar por el postre, así que nos metimos detrás del coche, y él me empinó para que mi cara quedara pegada a la cajuela, así yo bajé mis calzones y él pudo sacar su miembro, para metérmelo. Yo estaba húmeda, porque venía imaginando todo lo que haría con él llegando, él obviamente ya estaba super firme, de verme así solo para él. 

La cogida no duró mucho, pues teníamos la incertidumbre de que alguien nos viera, pero aun puedo recordar lo que mi amiga sintió, cada centímetro entrando y saliendo, mi flujo era el mejor lubricante y pude tener un orgasmo que me dejó las piernas temblorosas. Cuando él terminó dentro de mí, nos acomodamos rápidamente y nos subimos al coche para irnos a cenar.

Ese disfraz sigo teniéndolo conmigo y dudo algún día deshacerme de él, pues además de la historia que le dio a Helena Danae, también en mi vida privada dejó muy buenos relatos.

¡Les envío todo mi amor!

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