Calor de hogar

helena danae helena la mala sexo
Helena Danae
13/03/2019 - 05:18

Hola, mis amores,  feliz miércoles a todos. Recuerden que como cada semana les mando toda mi buena vibra, esperando que su día vaya de maravilla y si no es así, los invito a que hagan algo sorprendente para mejorarlo. 

Hoy quiero platicarles del sexo de bienvenida ¿les ha pasado que tienen tiempo sin ver a alguien y cada noche tienen sueños en donde llegan a recibirlo? Como si sus sueños dijeran lo que sus corazones quieren, el hecho de tener cerca o adentro a esa persona.

Bueno, pues así me sucedió a mí, tenía tiempo fuera y ya extrañaba mi casa, mi cama y mis sábanas con olor a hogar, ya estaba harta del aromatizante del hotel. Después de tanto tiempo soñando en poder llegar a dar una megacogida para sentir el calor de hogar.

Soñaba que bajaba del avión y en el taxi iba tocándome por debajo de la falda, ponía la bolsa en mis piernas para que el conductor no lo notara, con mis dos dedos masajeaba mi clítoris y me ponía sudorosa y trataba de mantener los ojos abiertos para no delatarme, mordía mi labio fuerte por el placer que estaba sintiendo, a veces apretaba la bolsa contra mí para sentir aún más presión en mi amiguita, con mis uñas rasguñaba mis piernas para que el cosquilleo del placer recorriera también mis muslos, continuaba hasta que casi quería explotar.

Luego recuperaba la postura y trataba de distraerme observando el camino para bajarme la calentura. Llegaba a mi casa y justo antes de meter mi llave, la puerta se abría, entraba y ya estaba desnuda, él me estaba esperando al lado de nuestro comedor, me cargaba con las piernas rodeándole la cintura y me acostaba sobre la mesa y empezaba a darme un masaje, usaba aceite para que sus manos resbalaran sobre mi piel y así se quedaba a ratos en mi entrepierna,  jugando a rozar muy cerca, pero sin tocar directamente. 

Eso me volvía loca y sin más, yo misma me empujaba hacia el borde de la mesa y subí mis piernas en sus hombros y así empezamos a hacerlo. Sentía cómo su cuerpo rebotaba en mis nalgas y cómo me empujaba hacia arriba de la mesa, con sus manos en mi cintura me jalaba de nuevo hacia él, tomaba mis lolas para poder darme duro y que mi cuerpo se mantuviera en la misma altura y que no se recorriera. Entonces justo antes del orgasmo despertaba, creo que mi cuerpo pedía la realidad.

Cuando por fin volví a mi ciudad, en el taxi no me atreví a hacer nada, no cabe duda que hasta yo soy más atrevida en sueños que en la realidad. Llegando a mi casa, la admiré por fuera, como con nostalgia, lo vi a él asomándose por la ventana del piso de arriba y sonreí, entré a mi casa, dejé las maletas en las escalera y camino a la habitación fui quitándome la ropa, hasta quedar en calzones, en la puerta de la habitación me quedé mirando y comencé a masturbarme, él llegó y empezó a besarme y a jalársela también, me rozaba el abdomen y las piernas con su amiguito, cuando estuve a punto de terminar, subí la pierna a su brazo y se la agarré para que me la metiera, dos embestidas y ya estaba, lo dejé lleno de mi jugo.

 Él continuó por un pequeño rato más, pero con fuerza, eso hacía que las sensaciones del orgasmo parecieran infinitas, con mis ojos en blanco sentí esa embestida final, él había terminado también, me agaché y empecé a chuparsela, sabía a mí. Me levanté y limpié la boca. No fue como en mi sueño, pero sin duda fue estupendo.

Quiero mandarles saluditos y todo mi amor a Diego González, Carlos González y mi buen amigo Alfredo García de twitter. ¿Quieres saludos tú también? Sígueme en twitter @HelenaDanaeXxx y el miércoles de columna no te pierdas la dinámica. 

¡Los adoro!

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