¡Vaya susto!

Deportes 21/12/2018 05:18 El Hijo del Santo Actualizada 09:43
 

Cuando El Santo filmó una película en Miami (1981) bajo la dirección de Alfredo B. Crevena, la producción no tomó en cuenta que era día de elecciones presidenciales en Estados Unidos. 

Resulta que en la toma de una escena de una persecución automovilística intervino violentamente la policía de Florida, pero lo peor fue el momento en el que se les apareció El Santo. 

Mi padre intentó aclarar las cosas y cuando los policías vieron a un hombre con el rostro tapado (con máscara plateada), la situación se complicó más.

Es común que la policía estadounidense no dé ni pida explicaciones, así que El Santo fue esposado,  al igual que los otros conductores que participaban en la filmación.

Un uniformado  advirtió al camarógrafo que apagara la cámara. Como se trataba de una persecución, todo el equipo de producción estaba a varios metros de distancia y cuando vieron lo que sucedía corrieron al lugar de los hechos.

La gente que caminaba por las calles empezó a acercarse y eso se convirtió en un gran espectáculo. 

Llegaron más patrullas y El Santo, sin perder la calma, intentó explicar a los policías que se trataba de la filmación de una película, pero ellos no hablaban español. 

Así que para dirigir  a los supuestos “alborotadores” al interior de una patrulla, arribaron más policías. 

Por fortuna varios de ellos ya eran de origen latino, de Puerto Rico para ser preciso. 

Enseguida, uno de ellos reconoció al enmascarado y le preguntó: ¿Tú eres El Santo? Y  mi papá,  sonriente, respondió que sí.  Fue entonces que pudo explicarle a sus compañeros policías que estaban filmado una película y que la persecución era parte de la trama.

Ante la mirada de los agentes norteamericanos, el oficial latino muy entusiasmado y con profunda emoción le decía a El Santo que no podía creer que fuera él, a quien desde niño admiraba gracias a la afición por la lucha libre y por sus películas que su abuelo paterno le había enseñado desde que era un niño.

Después de comprobar con documentos que todo era parte de un filme, los uniformados le quitaron las esposas a El Santo, quien ya no se tuvo que quitar la máscara, tal y como uno de los agentes gringos se lo exigía. 

 Afortunadamente, el director mandó a su asistente al tráiler en donde estaba un portafolio con todos los permisos y visas de trabajo de los actores,  autorizadas por la embajada estadounidense. 

Después de dos horas todo se solucionó y los policías explicaron a El Santo que era temporada de elecciones en Miami, por lo que se vivían cambios políticos complicados en el sur de Florida. 

Además, en esos días  llegaron  125 mil cubanos,  entre ellos algunos delincuentes, y ver a un hombre con máscara no era algo usual, lo que llamó su atención. Lo importante para El Santo fue que conservó su incógnita.

Nos leemos la próxima semana, para que hablemos sin máscaras.

 

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