Una leyenda chintolola

“Espera un poco, un poquito más”: El regreso de José José a Clavería

homenaje a José José en su barrio Clavería Azcapo
José Rómulo Sosa Ortiz se ha convertido en el estandarte del romanticismo para los habitantes de Azcapotzalco. Un artista que se niega al olvido y que su legado musical vivirá por siempre en la memoria mexicana
Alfonso Sotelo
09/10/2019 - 19:47

-”Un día llegará que ya, de tanto de ir y venir rodando, el cuerpo me dirá que no, que pare, que ya está cansado”. 

 

Una despedida con sabor a fiesta, pies cansados y miradas alegres. Personas cantan, recuerdan a su vecino, a su amigo, a su príncipe. No importa faltar al trabajo o la escuela, miles de personas se reúnen en el Parque de la China para darle el último adiós a un ídolo que ha partido.    

Esther Ángeles Corona sostiene un póster con toda la discografía del cantante originario de Azcapotzalco. Escucha el aullido de la multitud, unidas por la admiración: “¡Viva el príncipe de la canción!” “¡Chepe Chepe pertenece al pueblo de México!”. Su voz comienza a cortarse, pero continúa expresando su cariño y señala que el legado de José José será inmortal: “Gracias a sus canciones aprendí lo que es el amor, su cuerpo debía quedarse en suelo mexicano”.

Ese es el deseo y la convicción del homenaje de este miércoles. Han pasado más de 10 días de su muerte y pareciera que el dolor del primer día vuelve a provocar que miles salgan a las calles. Esta vez la consigna es clara, José Rómulo Sosa Ortiz está de vuelta en su barrio, en el lugar de donde nunca debió irse.

En el templete, colocado frente a su estatua, se encuentran los hijos del príncipe. José Joel toma el micrófono: “Gracias por tanto amor hacia mi padre. Aquí está su príncipe Azcapotzalco. Gracias por tanto amor”. Insiste que la mejor manera de recordar a su padre es escuchando sus canciones.

Los asistentes coinciden en que las cenizas del príncipe no debieron de ser divididas. El cuerpo del príncipe debe descansar junto con su madre, Margarita Ortiz, en el Panteón Francés de la Ciudad de México. “La nave del olvido nunca partirá de Clavería”, dice un cartel que se encuentra entre el público.

Son hombres y mujeres de la diferentes alcaldías de la Ciudad de México y su Zona Metropolitana que cantan “El Triste” para mostrar su alegría. Una ceremonia acompañada de Mariachis para “saborear nuestro dolor”.

José Rómulo Sosa Ortiz se ha convertido en el estandarte del romanticismo para los habitantes de Azcapotzalco. Un artista que se niega al olvido y que su legado musical vivirá por siempre en la memoria mexicana. Así lo recuerdan sus vecinos de la calle Tebas. Un hombre sencillo, honesto, alegre.

Pareciera que el 9 de octubre no será una fecha más en el calendario, el 9 de octubre será el día en que el pueblo mexicano se le entregó a su artista. Un día para celebrar el romanticismo. Son amas de casa, comerciantes, estudiantes, oficinistas, mexicanos que no les importó esperar desde las 6 de la mañana para ver los restos mortales del príncipe.

“Lo Pasado, pasado”, “La nave del olvido”, “Seré”, “Lo que no fue no será” y “Vamos a darnos tiempo” son algunas canciones que retumban las calles de Azcapo. 

El último recorrido de José José comenzó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, continuó en el Palacio de Bellas Artes y realizó una parada en el barrio de Clavería. “Pepe Pepe” concluyó su regreso a México con una ceremonia privada en el Panteón Francés. Un lugar para su descanso eterno.

El gran día llegó José, buen viaje príncipe. Siempre serás un sueño que sí se cumplio, quien todo lo dio por triunfar. 

 
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