Mamá a los 15

Vida 20/02/2017 05:00 Silvia Ojanguren Actualizada 05:01
 

Los pretextos son variados: que no esperaban tener relaciones (49%), su pareja no quiso (11.2% en total, 14% entre mujeres), simplemente decidió no usar (9.3%) o no conocía los métodos (9.3%). 

Las hay aventuradas: por  deseo de un embarazo (7%), vergüenza de conseguirlos (5.9%) por considerar que la sensación es distinta (3.7%). 

La cuestión no para allí, la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA) indica que más de una tercera parte de las adolescentes de 15 a 19 años reportó su último embarazo como no planeado.  

Juventud, divino tesoro. El embarazo en la adolescencia está asociado a niveles de mortalidad materna más elevados que en mujeres de mayor edad, y a una alta prevalencia de aborto en condiciones inseguras. 

“Estos datos reflejan que uno de los retos que tenemos como sociedad es fortalecer las condiciones para que las y los adolescentes puedan ejercer sus derechos sexuales y reproductivos de manera libre, responsable e informada, en el contexto de un proyecto de vida.  

“Una de las condiciones fundamentales es poner a su disposición información confiable. Por ello, fomentar una educación sexual que empodere a las personas jóvenes para tomar decisiones que les permitan planear su propio futuro, resulta una tarea primordial, con la cual estamos comprometidos”, señala Michelle Trespach, directora médica de Janssen México. 

 

Apoyo total. El gobierno de la Ciudad de México y su Secretaría de Salud contribuyen a que las personas ejerzan una sexualidad responsable poniendo a su disposición, de manera totalmente gratuita en los Centros de Salud, un amplio abanico de métodos anticonceptivos seguros y eficaces para la prevención del embarazo y de las infecciones de transmisión sexual.  

Para las adolescentes, “es fundamental la doble protección, es decir, el uso del condón con otro método como los parches transdérmicos que permiten a las mujeres tener una mayor tasa de continuidad, o los implantes y los dispositivos intrauterinos que son anticonceptivos reversibles de acción prolongada (ARAP), que proporcionan una menor probabilidad de falla.  

 

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