La naturaleza hecha joya

Vida 12/06/2017 05:00 Silvia Ojanguren Actualizada 05:04
 

Desde su nacimiento, en 1943, Oro de Monte Albán es la joya de la corona de lo artesanal, cada una de sus piezas es creada manualmente en sus talleres por orfebres oaxaqueños con precisión y virtuosismo mediante dos técnicas usadas desde épocas inmemoriales: el tejido de filigrana y el vaciado a la cera perdida.

Esta casa mantiene vivo el vínculo especial del hombre con la naturaleza y en 2017 lo confirma con su colección ANTÁ, que significa Agua, Nubes, Tierra y Aire que se funden en un solo espacio: Hierve el Agua, Oaxaca, un genuino edén conformado por una serie de cascadas petrificadas, en donde su cielo se embellece con un espléndido azul que evoca un ayer indeleble e inalterable.

La materia prima y mano de obra oaxaqueña unen pasado y presente por medio de materiales como oro y plata que fusionan con ónix y turquesa para dar vida a cosmopolitas joyas que irradian glamour, conservando su herencia prodigiosa para conectarnos con nuestro origen: el agua.

 

El diseño. En una incesante transformación, que yuxtapone la tradición y la innovación, Ileana Rojas, diseñadora master de la firma Oro de Monte Albán,  nos dice que Antá nos cuenta sobre la esencia del universo y la conexión que mantenemos con los materiales divinos.

Sus ideas se materializan y refrescan en los diseños tradicionales para crear una colección de fascinantes joyas inspirada en los paisajes de Oaxaca y el esplendor de la naturaleza. Un fragmento de la historia de México es contado a través de las emblemáticas piezas de Oro de Monte Albán que además se ha vuelto referente internacional de la joyería prehispánica y mexicana que tiene como misión conservar el legado de nuestros ancestros y proyectar la fuerza que caracterizó a las culturas mexica, maya y mixteco-zapoteca.

 

Educación y cultura. Además mantienen abiertas las puertas del Centro para la Enseñanza, Preservación y Difusión de la Joyería Oaxaqueña, Oro de Monte Albán, único autorizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) para elaborar reproducciones de joyería en oro y plata.

En este campo hay piezas simbólicas como la Tumba número 7, fabricada sin renunciar a los principios del proceso de vaciado a la cera perdida.

Diferentes joyas inspiradas en la emblemática y legendaria cruz triple, conocida como la cruz de Yalálag, un presente ideal para expresar fe y esperanza.

También algunas piezas con efigies de Xipe Tótec, enigmática deidad prehispánica ligada a la primavera, la renovación y regeneración de la naturaleza. Cada joya Xipe Tótec elaborada, ya sea en oro, plata u ónix, ejemplifica el poderío del dios y la grandeza del México prehispánico.

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