Supera la tartamudez

Vida 01/06/2018 05:18 Silvia Ojanguren Actualizada 05:25
 

La tartamudez es un asunto de cuidado, afecta a 1.5% de la población mundial, es un problema para más hombres que mujeres y de este mal hay tres tipos: descubierto, encubierto y combinación de ambos.

Sobre el tema y con la idea: “mis hoyos negros no fueron tan negros al final”, Perla Ernest cuenta que creció con tartamudez desde los 3 años.

“Cumplí 13 años y me hice consciente de las dificultades a las que me enfrentaba con esta condición, la cual me limitó en varios aspectos de mi vida: social, académico y familiar”, explica.

¿De qué se trata? La tartamudez, a nivel fisiológico, es una interrupción verbal a la hora de comunicarse, ya sea por bloqueos, contorsiones y repeticiones.

Hay tartamudos de “clóset” o encubiertos, que esconden el problema con muletillas, sustitución de palabras, manipulación y evasión de situaciones.

“Yo era una combinación de las dos”, dice Perla Ernest.

Algo para tener en cuenta es que no sólo afecta de forma física, sino que cohíbe como ser humano, te aleja de tus sueños, produciendo emociones constantes de vergüenza.

Sus víctimas sienten miedo a tartamudear, ansiedad, humillación, sufren autoflagelación y depresión en algunos casos, es decir la tartamudez también afecta en lo mental, emocional y espiritual.

Una realidad sombría. Perla Ernest reseña: “viajé por todo el mundo en la búsqueda de una solución a mi tartamudez. Mi primer resultado fue gracias al trabajo físico  para tratar mis bloqueos y contorsiones faciales con ayuda de la respiración costal y la sincronización del habla.

“Tuve resultados muy buenos, por lo que decidí desarrollar habilidades en mi comunicación, pues con el avance que había tenido, me di cuenta que no es lo mismo hablar que comunicar”.

Recuerda que después del aprendizaje, “tuve logros significativos a tal grado de volverme una traductora simultánea de personajes políticos, comunicadores y conferencistas…”.

Entonces “decidí compartir mi know how, el cual me llevó 11 años aprender y me ha permitido acortar la curva de aprendizaje a  más personas”.

Lenguaje común y corriente. Ahora, dice, es una persona con probabilidad de que su descendencia no tenga que crecer con tartamudez, gracias a los patrones rotos.

“Mi deseo es contribuir de forma responsable y en plenitud con el mundo para hacer conciencia ante esta problemática y de esta manera marcar una diferencia positiva con personas que sufren de esta condición”, afirma.

Los afectados tienen la capacidad de transformar con 34 fortalezas su forma de hablar para ser productivos.

 

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