¡A gozar de a perrito!

02/09/2015 04:00 Cecilia Rosillo Actualizada 13:01
 
Definitivamente, hay nombres de posturas sexuales que no sólo quedan a la perfección por la manera en que se parecen al objeto en cuestión, sino por algunas cualidades.
 
Tal es el caso de la llamada de ‘el perrito’ que, como bien se sabe, es el mejor amigo del hombre. Según algunas encuestas, ésta es una de las posiciones sesuales preferidas por los varones, ya que el 85% de ellos la tiene entre las tres elegidas como las favoritas.
 
Además, es una postura excelente para estimular el punto G de las mujeres, por lo que es una de las más idóneas para las penetraciones profundas y placenteras, ya que tiene mayor roce en las zonas más internas de la vagina.
 
En realidad, esta es una postura básica y de ella se desprende otras o se dan varias versiones que llevan otros nombres, pero con la facilidad de que se puede hacer acostados, de costado, de pie o en su manera tradicional… ¡a cuatro patas! Y cuando se combinan las cuatro patas con la colocación obtenemos ‘el elefante’, ‘la jirafa’, ‘camello’, entre otras posturas sexuales.
 
Quizá antes que ‘el misionero’, se cree que esta postura era usada por el ser humano desde su aparición en el planeta. De hecho, en las obras de arte de la antigua Roma y Grecia, hay testimonios de que recurrían frecuentemente a esta postura.
 
En la literatura antigua también podemos encontrar menciones, por ejemplo, en los textos de los conquistadores como una postura incivilizada.
 
Es importante destacar que desde la antigüedad se ha considerado como una de las mejores posiciones para concebir, ya que el esperma es depositado en la parte más profunda de la vagina, y más cercana al cérvix, lo que hace que el mayor número de espermatozoides entren al útero para fertilizar al óvulo de la mujer.
 
Pese a ser una de las posturas favoritas de los caballeros, se sabe que sólo el 44% de las personas la realizan con regularidad, ya que hay estigmas sobre ella, justo porque los evangelizadores la asumieron como una postura salvaje, poco civilizada y para usarse con mujeres dedicadas a la prostitución.
 
De ahí, que sólo el 36% de las mujeres acepten de buena gana hacerla con regularidad sin pensar que pueden ser tomadas por mujeres vulgares.
 
Esta postura puede ser usada tanto para la penetración vaginal como anal; por ello, puede usarse por heterosexuales y homosexuales. 
 
De hecho, es una postura polémica y hay ciudades en el  mundo, por ejemplo en  Estados Unidos, donde realizarla está prohibido, este es el caso de Washington. 
 
Es una de las que mejor ofrece la visión del pene penetrando desde la base hasta la punta, lo que la hace muy erótica. 
 
Así, entonces, puedes disfrutar al máximo “de perrito”. 
 
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