Arrasan las series de narcos en la TV

Ya no sólo está de moda presentar a los capos de la mafia, ahora son ellas las que protagonizan las series de televisión. Pero qué tal si dentro de la comunidad gay hay narcotraficantes...
Raúl Piña
13/01/2017 - 05:00

Y de pronto, que la televisión  se llena de series de narcos y   mucha bala y acción por cable y abierta.  "La Reina del Sur", "El Señor de los Cielos", "Pablo Escobar",  “El Cártel de los Sapos",  "Señora Acero"   su majestad "Rosario Tijeras",  la más reciente.

 Lo sorprendente no es el éxito de estas series, sino el cinismo con las que se nos presentan y nos hacen pensar que el tema del narcotráfico es algo para "divertirnos" con pólvora, secuestros, matazones y  sangre.

 

Ya no sólo está de moda presentar a los capos de la mafia como Pablo Escobar o Amado Carrillo Fuentes. Ahora son  ellas las que protagonizan, y las vemos en chiquifaldas, botas vaqueras y empuñando armas que son tan poderosas que derrumban tráileres llenos de droga. Curiosamente todas tienen mejor puntería que cualquier chavito fantoche tirando a los globos en una feria. Son  ellas las que dominan, controlan, seducen, manipulan, ordenan  y se manchan de sangre en cada capítulo.

Yo no sé qué tanto  sea ésto de las mujeres empoderadas en el narco, pero lo que ahí se presenta, es de miedo y de pensarse.

Arturo Santamaría habla de ellas en "Las Jefas del Narco". De pronto me quedé pensando en si existen historias reales o ficticias de hombres gays en este terreno de la delincuencia.  

 En realidad no quiero conocerlos ni averiguar tan a profundidad sobre ellos, pero es un tema que nunca se toca. A finales de los 80  hubo una secta llamada  "Los narcosatánicos", lidereados por tres chavos gay, un cubano y dos mexicanos.  A diferencia de lo que hemos visto en TV, estos chavos sólo se dedicaban —al principio—,  a hacer trabajos de brujería a los jefes del Cártel de Matamoros, en aquellos tiempos, y su función no era realmente la de traficar con drogas o asesinar gente. Al menos eso se contó  al  principio, y nunca supimos —yo no—,  cuáles eran sus verdaderas actividades respecto a los negocios que ahí se manejaban.

Me pregunto si hoy en día habrá hombres gay en el alto poder de la mafia organizada y qué tan respetados pueden ser.

No dudo que haya  gays que les guste el riesgo, el dinero fácil y manejen la adrenalina como factor básico de excitación y de lujuria sublimada.

Alguna vez, hace muchos años, estuve en casas de "amigos" que me decían que aquel o aquel otro eran poderosos en sus pueblos  (ciudades de provincia), pero en realidad nunca tuve ni tengo ahora, ningún interés en conocerlos.  Es mera  curiosidad de imaginarme a un cuate gay empuñando un arma o hablándose al ‘tú por tú’ con los capos y dando órdenes de ejecuciones o de cómo mover la droga. No apoyo ni creo que todo eso sea lo correcto, pero seguro debe de haber más de uno que maneje el abanico a gusto y tenga  a los buguitas (heteros) bajo sus órdenes. 

Ojalá que todo esto pronto termine y nuestro país recupere la paz y la tranquilidad que tanto ansiamos desde hace varios años y que nadie, ni hombre ni mujer, no importa cuáles sean sus preferencias sexuales, se dediquen más a este terrible negocio que tanto daño nos hace como sociedad.

Si alguien conoce a un gay narco no me lo presenten por favor.

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