5 formas de dejar atrás el mal humor

15/12/2015 03:00 Víctor Jiménez Actualizada 03:00
 

Hay días o momentos en los que nos sentimos de un humor terrible. A veces nos cuesta quitarnos el mal humor de encima y esto es porque no tenemos claro qué es lo que lo provoca. Identificar las causas de nuestro mal humor nos ayuda a quitarnos esa nube negra que a veces parecemos traer encima. Podemos hacer mucho para sentirnos mejor. Aquí hay algunas ideas sobre qué origina un pésimo estado de ánimo y qué puedes hacer para combatirlo. 

Sentimientos de culpa. Aunque no sea demasiado intensa, la culpa por haber sido groser@ con tu pareja, haber olvidado el cumpleaños de tu mejor amigo o haber ofendido a uno de tus hijos genera un estado de ánimo desagradable e interfiere con tu buen funcionamiento durante el día. Contra la culpa, a veces lo mejor es actuar y esto significa disculparse. Escribe una nota, un mensaje de texto o haz una llamada para atenuar la culpa. Seguramente te sentirás mejor después de hacer esto.  

 

Demasiadas tareas por realizar. Podemos sentirnos abrumados por la gran cantidad de cosas por hacer y resolver. A lo largo del día cargamos con los pendientes como si fueran pesadas piedras que nos hacen caminar con dificultad. Esa lista mental o escrita de cosas por hacer afecta tu estado de ánimo. No lo permitas. No tienes que hacer todas y cada una de las cosas pendientes para estar de mejor humor. Basta con que te detengas un momento y hagas un plan de cómo vas a actuar y qué vas a hacer primero para sentirte más en control de la situación. Esto te dará energía para hacer más y ponerle una mejor cara a cada actividad. 

 

Aferrarse a lo ya sucedido. Muchas veces nos quedamos atorados en pensamientos de cosas ocurridas días, semanas e incluso meses antes. Repasamos mentalmente las escenas una y otra vez. Es un muy mal hábito. ¿Esto trae algún beneficio? Ninguno. Lo único que logramos es provocarnos malestar, inquietud y, por supuesto, un pésimo estado de ánimo. 

 

¿Qué puedes hacer contra estas películas mentales que repites todo el tiempo? Primero, darte cuenta de que lo estás haciendo y recurrir a la distracción. Sacude de tu cabeza esos pensamientos. Concentrarte en lo que está ocurriendo fuera de tu mente, a tu alrededor, puede disminuir la intensidad y frecuencia con que te obsesionas con lo ya sucedido. Y claro, esto tendrá un efecto positivo en tu estado de ánimo. 

 

Temor y preocupación. La inquietud por situaciones que vamos a encarar, como un examen importante, la entrega de un trabajo o una competencia deportiva hace que nos pongamos irritables. Y no sólo eso, también nos desgastamos mental y emocionalmente sin necesidad. Para salir de ese estado de molestia, concéntrate en las cosas que están bajo tcontrol, por ejemplo, haz un programa de preparación. Acéptalo, hay muchas otras que no están enteramente bajo tu control, como el resultado de una competencia. Libera a tu mente de lo que no está en tus manos resolver y crea bienestar y armonía cada día.

 

Pequeñas molestias. A lo largo del día experimentamos pequeñas molestias que nos sacan de balance y que nos ponen de mal humor. Algunas de ellas son: nos dieron mal el cambio, el transporte público está más lleno que de costumbre o llegamos tarde a una cita importante. Después de haber vivido una de estas pequeñas dificultades, toma unas dos o tres respiraciones profundas que ayudarán a tu cuerpo a recuperar la calma después de haberse acelerado un poco con cada contrariedad. Así evitas que la incomodidad y el desagrado se acumulen. Es cuestión de drenar las emociones desagradables que vamos viviendo a lo largo del día. De esta forma te mantendrás de mejor ánimo y terminarás el día con menos desgaste.

 

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