La pesadilla del esposo

"Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera no caben en la tela" Anónimo
Víctor Jiménez
04/10/2016 - 05:00

Una mala relación entre su esposa y su madre, llena de dimes y diretes, es la pesadilla de cualquier hombre. Como mencioné en mi columna anterior, todos los involucrados en la relación suegra, nuera y esposo/hijo deben hacer su tarea para lograr una convivencia armónica. Ya revisamos las actitudes de la suegra. Ahora veremos qué le toca hacer al esposo/hijo y a la nuera.

¿Qué hacer como esposo/hijo? Es típico que el esposo/hijo haga muy poco o nada para destensar la relación suegra-nuera. ¿Por qué es así? Porque el hombre (esposo/hijo) tiende a no darse cuenta o no estar consciente de las actitudes de cada una. Simplemente, es algo a lo que no pone atención.

Otra razón es que no quiere involucrarse en el conflicto, pero debe hacerlo. ¿Cómo? De la siguiente manera:

Hacerle ver a su propia madre que, a pesar de estar separado de ella, seguirá teniendo un importante papel en su vida. Quizás sea necesario confrontarla con la realidad: él ha comenzado una nueva vida al lado de su esposa y su mamá debe ser consciente de hasta dónde puede intervenir.

El hombre debe poner límites a su mamá. Si no lo hace, el conflicto nuera-suegra seguirá por años y años. Y esto puede afectar la relación con su esposa o en algún momento provocar la separación.

Poner atención a la relación entre la madre y la esposa. Enfrentar el problema. Hablar con apertura con cada una de manera individual. Verdaderamente escucharlas para entender cómo se sienten.

¿Qué debe hacer la nuera?.  Dejar de ofenderse tan fácilmente por los más mínimos detalles, quitarles importancia. Recordar que, aunque lo parezca, lo que su suegra hace no es personal. Es su manera (equivocada, por cierto) de controlar, seguir dirigiendo la vida de su hijo a través de su pareja. Una nuera necesita una piel más gruesa para no verse afectada por los comentarios y las actitudes de la madre de su esposo.

No confrontar de manera agresiva. Si la suegra emite una opinión con la que la nuera no concuerda, ésta última podría simplemente decir: “Qué interesante. Me imagino que a usted le funcionó bien esa estrategia, pero a mí me gustaría hacerlo de esta otra forma”. Al expresarse así, muestra respeto por la experiencia de su suegra y aclara que va a hacer las cosas a su manera. Una nuera debe desarrollar toda su asertividad, la capacidad para defender sus deseos, opiniones y necesidades sin ofender a alguien tan importante en la vida de su esposo, como lo es su madre.

Hablar con la suegra en cuanto comience a interferir demasiado, “invadir” la casa, expresar demasiadas opiniones o imponerse. Los límites se deben poner desde el principio, si no más adelante será más difícil reforzarlos. La nuera debe recordar que establecer límites no quiere decir ofender o agredir.

Entender a la suegra, ponerse en sus zapatos. Una nuera en algún momento de la vida se convierte en suegra. Es más probable que la suegra respete los límites si se le asegura que sigue siendo un miembro de la familia reconocido y querido.

Respetar la relación entre el esposo y su mamá, sin importar cuál sea la opinión de la nuera con respecto a su suegra. No interferir, no competir y mucho menos prohibirle visitarla. Aunque la nuera no está obligada a visitarla todas las veces que él lo haga.

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