Familia tiene fe en que África volverá

Padres no bajan la guardia en la búsqueda de la pequeña, aunque el caso fue olvidado poco a poco por las autoridades
Lydiette Carrión
30/01/2018 - 05:00

Por favor, escriba de mi niña. Cumplió ya 14 años”, ruega Verónica Castro Villalón, madre de África Camila, una niña de entonces 10 años que salió de su casa el 11 de septiembre de 2014 y jamás regresó. 

Éste es uno de los centenares de casos en los que pasan los años y la policía deja de buscar (si es que alguna vez lo hizo), no hay pistas nuevas, nadie la ha visto, no hay llamadas, no hay líneas de investigación, y la gente comienza a olvidarse del asunto, se da por vencida, piensa, en el fondo, que es imposible que regrese.

Pero África Camila cumplió 14 años el pasado 25 de enero, y su mamá, una mujer joven, rolliza, de rostro dulce, la sigue buscando, sigue pensando en ella, quiere que regrese.

El 11 de septiembre de 2014, Camila, o Cami, como la llama su mamá, pidió permiso para ir a la tienda. Ella, su madre y hermanito tenían algunos meses viviendo en casa de la abuela, localizada en lo más alto de la colonia Lomas de San Juan Ixhuatepec, Estado de México, y colindando con el cerro de Zacatenco, Ciudad de México. (Verónica y sus hijos se habían mudado ahí, tras divorciarse.)

Es un barrio popular, los niños salen a jugar, a las maquinitas, a la tienda, al caer la tarde. Eran las 7:30 de la noche. Verónica dio permiso a Camila y la acompañó afuera de la casa. La encaminó unos pasos.

La niña comenzó a caminar, y de repente se detuvo, volteó y le dijo: “Mami, te quiero mucho”. (Con el tiempo, Verónica pensaría que eso fue inusual. Casi como si se estuviera despidiendo.)

Camila bajó las escaleras del andador unos cuantos pasos, dobló a la derecha en un callejón, luego de nuevo a la izquierda para tomar una calle paralela a la suya. La tienda estaba ahí. Y había muchos niños.

Pasó una hora. En casa empezaron a preocuparse. Verónica salió a buscar a su hija. Fue a la primera tienda, a una cuadra de la casa.

Ahí, varios niños se arremolinaban en las maquinitas. Una niña le dijo haber visto a Camila caminando rumbo a una segunda tienda, pero no puso mayor atención, porque estaba jugando.  Verónica fue a la segunda tienda. Ahí le aseguraron que Camila nunca llegó.

RECHAZAN LEVANTAR DENUNCIA. Aquella noche, familiares y vecinos la buscaron hasta las 3 de la mañana. Al día siguiente fueron al Ministerio Público de Tlalnepantla, pero ahí se negaron a levantar una denuncia, ello a pesar de que se trataba de una niña de 10 años.

Tuvieron que pasar dos días para que las autoridades levantaran el acta correspondiente.

Pero tampoco sirvió de mucho. De acuerdo con la familia, la Fiscalía del estado de México no ha aportado nada. Todo lo que se encuentra en el expediente lo ha llevado la familia.

Es un caso que se comenzó a enfriar prácticamente desde el mismo 11 de septiembre. Se buscó al papá de Camila; éste dijo no haber visto a su hija. Se colocaron carteles, se repartieron volantes, algunos de los cuales fueron arrancados. En aquel entonces, un rumor recorrió la colonia: que Camila habría aparecido, muerta, con los órganos extraídos. Una mentira, pero que destruyó emocionalmente a la madre.

Sin embargo, Camila no aparece, ni viva ni muerta. Los niños siguen saliendo a jugar, los volantes han ido desapareciendo, la gente ha ido olvidando el caso. Cada día hay nuevos casos, nuevas jovencitas y niñas desaparecidas, y el de África Camila, es uno más, en el que no hay pistas nuevas, datos nuevos. 

La familia no se ha dado por vencida: ha buscado en Semefos, hospitales y otros estados; ha viajado hasta Tijuana, siguiendo una pista que resultó ser falsa. Siguen buscándola, y esperando que vuelva.

 

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