Apasionado ciclista

Don Ernesto, a sus 72 años, disfruta ‘dar el rol’ a toda velocidad
Tanya Guerrero
29/08/2017 - 05:00

Para ERNESTO LÓPEZ el chiste no es subir, sino bajar sin frenos. Sentir la emoción de cortar el aire con las ruedas. Desde hace 25 años, el ciclismo le ha dado a este hombre el poder de autonomía y el control de saber que él es el único que puede manejar esa bicicleta. Le apasiona seguir pedaleando a donde el viento lo lleve y el grupo ciclista del cual forma parte lo guíe. Su lema es “estar presente”: “Estar contigo, sin distracciones y no pensar en nada más que en ti, tu bicicleta y el camino”.

Este poder de control lo aprendió desde niño. Recuerda que la primera vez que se subió a una bicicleta, sintió el correr de la emoción por las venas al controlar este aparato y darle la vuelta a la manzana. Acababa de cumplir los 7 años cuando, sólo de observar, aprendió a pedalear.

Salían un vecino y él a dar “el rol” por las calles en una bici inglesa, rodada 26, marca Gloria, la misma que cuando sus papás se iban al trabajo armaba y desarmaba para quitarle el peso de las salpicaderas y los frenos que lo pudieran detener.

“Me iba desde Prado Churubusco hasta el entronque del Ajusco para sentir la emoción de bajar la carretera entre los coches, librándolos y frenar metiendo el pie entre la llanta y el cuadro para detenerme”.

Esa sensación que Ernesto tenía de joven, hoy a sus 72 años, la sigue apreciando, pero con más efusión. Bajar a 70 kilómetros por hora, sin nada que le impida avanzar, sin miedo y con seguridad de mantenerse pleno es algo que define como una constante aventura. 

“Es una sensación increíble”, comenta el ciclista que ha recorrido largos tramos con su grupo.

Para él, el ciclismo es una disciplina que te pide concentración y respeto a los espacios del otro sin olvidar que es también una forma de disfrutar.

“Compañeros más jóvenes me dicen que cuando sean grandes quieren ser como yo, porque cuando estoy sobre una bicicleta siento satisfacción, disfruto los lugares a donde me lleva. Sentir la fuerza de seguir adelante, la libertad y la autonomía es apasionante, simplemente exquisito”.

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