¡Remoja tus flautas!

Al día 01/09/2017 11:24 Javier Ramírez Actualizada 20:21
 

Mientras Nayeli, de 25 años, degustaba sus primeras cuatro flautas de pollo, queso y carne deshebrada, sumergidas en esa salsa de cuatro chiles, su amigo Enrique ya iba por la segunda ronda.

De vez en cuando daba un ligero soplo hacia adentro para enseguida beber otra cucharada de ese caldo verdoso, adictivo en su totalidad.

Ellos, como todos los demás visitantes de Las Auténticas, saben que aquí el límite es el propio estómago, pues si se trata de variedad a la hora de comer, hay mucho para elegir.

Desde enchiladas, entomatadas, enfrijoladas, tostadas de cochinita pibil, hasta esos enormes y especiales tacos dorados, de los que también hay de frijol y papa.

Una sola vez es suficiente para darse cuenta: la receta se siente legendaria, se palpa su autenticidad con los cinco sentidos.

Óscar Fischer, encargado de este lugar junto con su esposa, sabe de memoria cada uno de los pasos para que estas flautas ahogadas queden magníficas de principio a fin, sin que se pierda el sabor de los tomates, cebolla, ajo y chiles, y de la crema y queso Cotija que las visten.

Desde hace tres meses lo ha hecho, pero el misterioso sazón no surgió de la noche a la mañana, sino que le llevó cuatro décadas de prueba, estando siempre al pendiente de la labor de Doña Chelo.

Ella vendía en Coyoacán el mismo platillo, pero en versión ultra original, y uno de sus clientes era Óscar, quien un buen día logró conseguir la fórmula para rendirle un homenaje a su cocinera favorita.

Para asegurar que su familia no se quedara desprotegida, luego de sufrir un infarto el año pasado, él decidió dar a conocer sus habilidades en la estufa en este sitio, que a su vez funge como su museo.

En decenas de cuadros sobre las paredes blancas y relucientes, puede verse a este gastrónomo en su andar por la vida a lo largo de 60 años; en esos muros queda claro que también ha dedicado su vida al kick boxing profesional y a narrar eventos deportivos para diferentes televisoras. “Toda la gente que prueba, regresa, y deja el plato limpio”, explica, mientras apunta con la mirada hacia una mesa donde una familia satisfecha, luce complacida.

¿Dónde?

Visítalos en la calle de Serafín Olarte y Zempoala, número 183, atrás del mercado Independencia, a un lado del Eje 6, de 12:00 a 20:30 horas de lunes a viernes, y de 11:00 a 20:30 horas los fines de semana.

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