Lucha contra una sentencia ‘misógina’

La roja 19/07/2016 05:00 Lydiette Carrión Actualizada 05:00
 

David Cervera Backhauss  la secuestró por días, la incomunicó, drogó, violó, golpeó, robó su tarjeta, la torturó sicológicamente e intentó matarla. Casi lo logra. 

Aún así, la justicia mexicana condenó al agresor de Carolina a únicamente ocho años de prisión, por el delito de homicidio calificado en grado de tentativa. Ella, Carolina Ramírez Suárez, buscó justicia. En México no podrá obtenerla. 

Cada día en México se cometen 7 feminicidios, según cifras del Observatorio Ciudadano contra el Feminicidio. Pero hay otros eventos en los que un hombre o varios tratan de quitarle la vida a una mujer, pero sobrevive. Éstas han decidido alzar la voz y decir: “Yo soy la número ocho”. Y ellas también buscan justicia. Tal es el caso de Carolina.

Torturas, violación, humillaciones,  robo, intento de feminicidio. El 28 de marzo de este año, un juez en el Distrito Federal dio una sentencia de ocho años por el delito de homicidio calificado en grado de tentativa a  David Cervera Backhauss. Jamás contempló el delito de feminicidio (la pena sería de entre 30 y 40 años). Pero a Carolina no se le notificó puntualmente de esta sentencia y se enteró hasta el 19 de abril. Entonces Carolina interpuso un amparo contra la sentencia, pero éste fue desechado, dado que se tuvo en cuenta la fecha de la sentencia y no de la notificación a Carolina, y por ello el Poder Judicial determinó que el recurso no había entrado a tiempo.

Carolina interpuso un recurso para que se revisara el caso, pero el pasado jueves 14 de julio, el Noveno Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, en la Ciudad de México, integrado por  Emma Meza Fonseca,  Irma Rivero Ortiz de Alcántara y  Miguel Ángel Aguilar López, negó toda posibilidad de justicia para Carolina en México.

Carolina no se va a rendir: “Se entiende que se va a ejecutar esa sentencia misógina, pero iremos a las instancias internacionales”.

EL HORROR. En noviembre de 2014, Carolina Ramírez Suárez, activista por los derechos de la mujer, se encontraba convaleciente por un evento cerebral vascular izquierdo. Sufría desubicación espacial, temporal, lagunas mentales de memoria, el movimiento del cuerpo y su lenguaje estaban afectados.

A finales de noviembre, entonces, David Cervera, quien había estado casado con Carolina  30 años atrás, ofreció cuidarla, ya que sus hijos se encontraban en  Xalapa, y el resto de la familia en Mérida.

El agresor en realidad tenía poco tiempo de haber regresado a la vida de Carolina. Habían entrado en contacto en octubre, poco antes de que ella sufriera el accidente vascular. Ahora, se ofrecía a cuidarla por unas semanas, sin embargo, la realidad fue bien diferente.

La casa del ex esposo se encontraba en la delegación Tlalpan, era un edificio industrial de cuatro pisos infranqueable. Desde el inicio la incomunicó, le suministraba dosis más altas de medicamentos, para que no pudiera escapar ni pedir ayuda. Además, le quitó sus teléfonos celulares. 

MÁS Y MÁS GOLPES. La violencia fue escalando. La golpeaba con un palo, la mojaba con agua fría y la grababa. Con unas tijeras le cortó la ropa, el brassiere y amenazó con cortarle el pezón. Para el 3 de enero, la violó, la amarró y amordazó. Amenazó con matarla y matarse, hasta que se quedó dormido. Entonces Carolina logró escapar, y bajar las escaleras del departamento. Pero él se despertó y fue tras ella, la golpeó con un tubo de metal en la cabeza, con un martillo y la acuchilló. Un hijo de David que llegó en aquel momento, logró salvarla.

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