La trata de personas en México

Desde su trinchera como activista, ha luchado por exponer abusos y exhibir culpables
Ricardo Ham
26/01/2018 - 05:18

 Hay ojos que han visto el peor rostro del ser humano y sin embargo reflejan esperanza, así es la mirada de Rosy Orozco, incansable luchadora contra la trata de personas. Sus 27 años como activista la ha llevado a convertirse en presidenta de  “Unidos Contra la Trata” que ha conseguido exponer ante la opinión pública el descarnado rostro de la millonaria industria de la trata de personas.

A  su mesa  llegan cientos de historias, los comunes denominadores en ellas son: el engaño, pobreza, ignorancia, amor e impunidad.

Para muestra, en 2009 una niña de  sólo 12 años, originaria de Juchitán, Oaxaca, llegó a la ciudad en busca de empleo en alguna de las casas adineradas de Polanco, luego fue trasladada a el Estado de México, para ser exactos a Hacienda las Palmas, en la zona residencial de Interlomas donde viviría una pesadilla que incluyó encierro, hambre, así como maltratos físicos y sexuales. 

Margarita Jiménez López y sus hijos Tatiana y Jorge, fueron los responsables del sufrimiento de la niña juchiteca, la obligaban a laborar jornadas inhumanas que iniciaban a las 5:00 de la mañana, no tenía un salario y permanecía encerrada en el departamento de lujo ubicado en Hacienda del Ciervo 23, Torre B en Villas de La Palmas. Sus captoras sólo la alimentaban con arroz y frijoles, la golpeaban constantemente, dormía en la frialdad de una tina de baño, además de ser abusada sexualmente por el hijo de la patrona.

Alejada de los reflectores que le daba su puesto político, Rosy continúa con la batalla contra los traficantes y explotadores de personas, menciona que las barreras que tuvo que superar fueran la indiferencia, más que de la  clase política, de la misma sociedad mexicana que no prestaba atención al  tema de la explotación de personas, sin embargo, menciona que los medios de comunicación han sido sus aliados para informar,  sensibilizar a la ciudadanía y obligar a  las autoridades que cumplan su trabajo.

Pero el camino aún es largo, la falta de refugios indicados para las personas arrancadas de las garras de los tratantes, es una piedra que sigue estorbando en el camino, según Rosy sólo la Ciudad de México, Puebla, Baja California Norte y el Estado de México cuentan con instalaciones adecuadas para las víctimas, donde encuentras ayuda psicológica y el trato humano necesario para que la víctima no caiga en depresión y busque puertas falsas como el de las adicciones.

Otras entidades como Chiapas, coloca a las mujeres sobrevivientes de trata en los mismos refugios que las féminas que huyen del maltrato intrafamiliar, exponiéndolas así al señalamiento y estigmatización por parte de quienes cohabitan los resguardos.

Resulta muy penoso para un país como el nuestro que muchas de sus entidades federativas ni siquiera reconozcan el problema de la trata de personas dentro de sus legislaciones, son 6 entidades las que carecen de una ley contra la trata: Morelos, Campeche, Aguas Calientes, Baja California Sur, Chihuahua y Zacatecas. 

Solamente 14 gobiernos estatales han sido capaces de ejecutar sentencias penales contra tratantes, menos de la mitad del total, los restantes 18 estados no tienen en sus reclusorios algún condenado por tráfico de personas.

Unidos contra la Trata reconoce en el gobierno de la CDMX, la actitud, sensibilidad y experiencia necesaria para combatir la trata de personas, Orozco menciona que desde el operativo,  saben perfectamente cómo actuar para no caer en abusos contra las víctimas

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