Policía mataba mujeres y violaba los cadáveres

El ruso subía a su patrulla a señoras ebrias, luego las mataba y violaba los cadáveres; fueron más de 60 sus víctimas
Ricardo Ham
17/03/2017 - 05:00

Como cada noche Mikhail salía a patrullar las calles, los años como policía comenzaban a hacer mella en su carácter, se había acostumbrado a toparse con todo aquello que los vecinos no querían mirar: crimen, asesinatos, prostitución drogadicción, sexoservicio, pedofilia, secuestro y un largo etcétera que día a día resonaba en su cabeza. En más de una ocasión se preguntó cómo había terminado entre esas personas, cuál era la misión que se le había confiado al colocarlo al centro de la perdición y el crimen. 

Los neumáticos giraban sin descanso, conocían todos los caminos de la ciudad,  a cada uno de los delincuentes que podrían encontrar en las esquinas, nada parecía sorprenderlos, sin embargo,  esa noche Mikhail observó el retrovisor, con hastío miró a dos mujeres alcoholizadas, caminaban sin zapatos y con la ropa desalineada, su cabello era la mala imagen de un peinado desarreglado. 

El patrullero sintió asco inmediato, sus manos se transformaron en puños, avanzó rumbo a ellas, les prometió ayuda y llevarlas a un lugar cercano, al retomar el volante la confusión volvió a su cabeza, tomó el rumbo de las afueras de la ciudad, en los viejos parajes boscosos donde nadie pudiera seguirlos, los molestos ronquidos de sus pasajeras le desesperaban a cada minuto, hundió el acelerador para llegar lo antes posible, apagó la torreta para que nadie recordara haberla escuchado por ese camino. Llegó a la mitad del bosque, bajó con prisa para abrir la portezuela y bajar a sus compañeras de viaje,  el ruido apenas despertó a las ebrias mujeres que miraban confundidas a su alrededor, su ropa ahora se había convertido en girones, un dolor en todo el cuerpo era la advertencia de que algo muy raro había sucedido, de pronto se fundieron en un grito que duró sólo unos segundos,  el horror fue apagado por un certero hachazo que sirvió de preludio a muchos más, Mikhail Popkov había iniciado su carrera homicida. 

Desde el inicio de la década de los 90, la pequeña ciudad rusa de Angarsk se vio azotada por una larga fila de asesinatos y violaciones en contra de mujeres jóvenes de apariencia robusta, la cadena casi alcanzó las tres decenas de mujeres asesinadas, todas ellas eran secuestradas al dirigirse o al salir de los diferentes bares de la comunidad, sus cuerpos inertes eran encontrados descuartizados con un hacha y con señales de haber sido ultrajados en varias ocasiones, aún después de perder la vida.

Las autoridades pronto determinaron que el probable culpable podría ser una figura de autoridad que diera cierta confianza a sus víctimas, de esa forma obligaron a miles de policías de la región a dar pruebas de ADN, para tratar de dar con el culpable, de esa investigación surgió el nombre de Mikhail Popkov, detenido en junio de 2012 por el asesinato de 29 mujeres. El propio homicida manifestó que los asesinatos se detuvieron debido a una enfermedad venérea que le impedía tener  erecciones, sin embargo, a principios de 2017, Popkov declaró la muerte de al menos 60 mujeres más, convirtiéndolo así en el mayor asesino en serie de Europa.

El juicio que enfrentaba tuvo que detenerse ante las nuevas evidencias que hilan al autollamado “limpiador” con los nuevos crímenes, lo que seguramente sumaría nuevas cadenas perpetuas, aparte de la que actualmente purga. 

TUS COMENTARIOS