El ogro de Ardenes

Con ayuda de su esposa, atraía a jóvenes para violarlas y asesinarlas; fue sentenciado a cadena perpetua
12/08/2016 - 05:00

Ricardo Ham

Michel escucha el ruido de la bocina y abre los ojos, mira por unos segundos el techo, es consciente de que hoy es el día inicial, un profundo suspiro antecede al ponerse de pie, las arrugadas manos recorren su cabeza, cubren por un momento los ojos, mientras los recuerdos vienen a su mente tan rápidos como un aleteo de colibrí;  aprieta los párpados para no recordar más, la mirada se postra en el muro como si la resignación se ocultara en él, voltea, pero las cuatro paredes no parecen decirle absolutamente nada, el profundo silencio es lo único que ocupa el vacío. 

Unos pasos se escuchan, se acercan con marcha firme, un fuerte y ensordecedor sonido anuncia la apertura de un pesado cerrojo, el hombre de pisada cargada grita el nombre de Michel Fourniret, éste se pone de pie, sabe que el celador lo conducirá al juzgado, hoy inicia el juicio en su contra por el ataque sexual  y asesinato de al menos de 7 mujeres francesas ocurridos entre 1987 y 2001, los candados de mano toman su lugar, Michel sabe que al final del pasillo  lo espera una larga tarde con un final desgarrador.

El viejo Michel Fourniret, de 66 años de edad, aceptó sin remordimiento haber asesinado a ocho  mujeres, todas las víctimas oscilaban entre los 12 y 22 años de edad; fueron raptadas, violadas y apuñaladas hasta la muerte. 

El modus operandi no era muy elaborado. Michel, junto con  su esposa Monique Olivier, salía  por la tarde de casa, abordaban su automóvil y deambulaban por las calles de Francia y Bélgica; Michel fingía estar extraviado, solicitaba la ayuda de alguna jovencita para encontrar una dirección y con engaños y trampas las convencía de subir al auto.

Su esposa Monique  colaboraba para atraer a las jóvenes mujeres, ellas se sentían más seguras al ver que una señora estaba a bordo del auto, sin saber que era el perfecto señuelo para que jamás regresaran con vida a sus hogares.

Monique era quien se aseguraba que las víctimas fueran vírgenes, antes del ataque sexual de Michel, ella les introducía un dedo por la vagina para cerciorarse de que no hubieran tenido contacto sexual con anterioridad, de no ser así Michel las desechaba rápidamente, en caso de ser impolutas, procedía a violarlas y acuchillarlas, incluso dispararles con arma de fuego.

Se descubrió que la complicidad de Monique inició con un macabro trato, ella le ayudaría a Michel a calmar sus instintos homicidas siempre y cuando él asesinara al primer marido de la francesa.

La fatal pareja fue detenida en Bélgica en 2003, tras un fallido intento de capturar a la víctima número 8, una pequeña de 13 años que alcanzó a escapar de las garras del homicida. 

Ante los hechos, Monique comenzó a temer sobre su futuro en prisión, no quería que la condenaran al igual que su esposo, por lo que decidió confesar cada uno de los crímenes de Fourniret. 

Michel no tuvo más remedio que reconocerse como el homicida de 7 personas en la región de las Ardenas en Francia y Bélgica, las víctimas fueron: Isabelle Laville, de 17 años, violada y secuestrada en Auxerre, Francia; Fabienne Leroy, de 20 años, violada y secuestrada en Chalons;  Jeanne Marie Desramaul, de 22 años; Elisabeth Brichet, de 12; Natacha Danais, de  13 años; Celine Saison, de 18 años, y Mananya Thumphong, de 13 años, secuestrada en Sedan, Francia, en 2001. 

Finalmente, la pareja de asesinos fue sentenciada a cadena perpetua el 28 de mayo de 2005.

 

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