Ovnis: efecto dominó

25/06/2016 14:08 Yohanan Díaz Vargas Actualizada 14:08
 

Ante un número creciente de avistamientos de objetos voladores anómalos en un determinado país y en periodo especifico, los gobiernos de Latinoamérica se han preocupado por investigar y estudiar los reportes de pilotos aéreos tanto militares como civiles.

Los objetos son descritos con forma de esfera, de triángulo, de plato, de cigarro, entre otros; además de que existen algunos que no tienen ningún medio de sustentación en nuestra atmósfera tal cual nosotros lo conocemos como alerones, hélices o turbinas. 

Se trata de objetos que alcanzan velocidades que van por arriba de los mil kilómetros en tan sólo tres o cinco segundos, así como giros de 90 grados que son imposibles de realizar por nuestras actuales aeronaves.

Dichos datos son confirmados por los controladores de tráfico aéreo de nuestro país. 

Conscientes debemos de estar que desde hace un siglo y medio se han registrado en diversas ciudades de México, la presencia de artefactos voladores de distintos modelos, tamaños y colores, pero que en la mayoría de los incidentes pareciera —según sus testigos— que están buscando algo o a alguien. ¿Serán entonces vuelos de reconocimiento? ¿Cuál será la agenda de estos seres? 

ENCUENTROS

 Se tiene conocimiento que presidentes de México como Enrique Peña Nieto y Ernesto Zedillo tuvieron, durante giras de trabajo por la República Mexicana, encuentros con objetos voladores anómalos, donde el personal de abordo no pudo darle una respuesta a esos misteriosos platillo tanto por la velocidad que alcanzaron, como por los giros que realizaron en un perímetro muy corto, los cuales los aviones no podrían realizar.

En tanto, los presidentes José López Portillo y Gustavo Díaz Ordaz fueron informados por investigadores Ovni sobre los estrellamientos de objetos que caían del cielo, así como de avistamientos de Ovnis al norte del país y que en cada uno de esos incidentes el Ejército mexicano y estadounidense estuvieron presentes.

Estos datos se conocen gracias a las recientes desclasificaciones de dependencias estadounidenses como la CIA, FBI y la NSA que, a través de su embajada en la Ciudad de México, realizaron labores de investigación en zonas donde eran constantes los reportes de estos objetos. Incluso detuvieron las operaciones de despegue y aterrizaje de aviones en los aeropuertos.

En este contexto, en el mes de marzo de 2016 uno de los Subsecretarios de Gobernación en un vuelo de Sinaloa a la Ciudad de México, sobre San Juan del Río, Querétaro, tuvieron un encuentro con un objeto volador esférico muy luminoso que estaba estacionado en al aire, prácticamente sobre la aerovía San Mateo, al momento de pasar el avión cerca de él. Ese objeto explotó, provocando el pánico entre los viajeros; un hecho que fue mencionado por los periodistas que cubren la fuente de Gobernación, es decir, aunque no se quiera reconocer, la clase política se ha ido sensibilizando con el tema.

El “efecto dominó” se registró cuando en mayo de 2004, el secretario de la Defensa Nacional, Gerardo Clemente Vega García durante la administración del presidente Vicente Fox, dio a conocer un video donde se ven a 11 objetos voladores que se desplazaban sobre el estado de Campeche, los cuales no eran visibles a simple vista, sino que sólo podían observarse en la modalidad de visión infrarroja.

En esos momentos era tecnología de punta para algunas de las aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana encargadas de trabajos de reconocimiento de plantíos de mariguana y amapola. Un hecho que sirvió para que países como Ecuador y Brasil reconocieran al fenómeno Ovni como algo auténtico y liberaran la información que tenían en sus archivos sobre esta temática, ya que se dijo que México había puesto el ejemplo. 

Lamentablemente en ese tiempo las autoridades gubernamentales y militares no supieron cómo actuar ante las reacciones de los medios de comunicación. 

En Latinoamérica, el fenómeno Ovni es considerado un peligro para las operaciones aéreas tanto civiles como militares; por ello la importancia de diseñar un organismo en México que investigue, estudie, analice y difunda, pero sobre todo, alertar y prevenir sobre estos misteriosos objetos, de los cuales desconocemos sus intereses. Una tarea que tiene que realizarse en conjunto con reconocidos investigadores civiles de esta temática de México como de América Latina.

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