BOCANADA: Ariadna Montiel Reyes

23/09/2015 04:30 Samuel Ocampo Actualizada 11:48
 

—¿Quién es Ariadna Montiel Reyes?

—Una mujer que trabaja, militante de la izquierda desde hace muchos años, soy madre, soy esposa, soy hija.

—¿Profesión?

—Estudié arquitectura, es una licenciatura que tengo trunca.

—¿Te gustaba hacer casitas de muñecas de chica?

—No, nunca tuve una muñeca.

—¿Por qué decidiste ser arquitecta?

—Me gustan mucho los números, soy una enamorada de las matemáticas. Me dedico a la política porque tengo mis convicciones.

—¿Y en qué momento resolviste dedicarte a la política?

—Bueno, en mi casa siempre hubo la formación política. Mi papá y mi mamá vienen de estudiar, ambos, en normales rurales en la época del ingeniero Cárdenas. Para mí, mi mamá ha sido un ejemplo de vida, y pues ellos siempre han traído un proceso de concientización, de lucha social,  entonces nos lo inculcaron.

—¿Y te inculcaron el ala radical o 

moderada?

—Yo creo que yo soy moderada.

—¿Fuiste universitaria?

—Fui universitaria, me considero universitaria.

—¿Fuiste porra o fósil?

—Ni porra, ni fósil.

—¿Cuál es la fórmula del binomio cuadrado perfecto?

—¡¿Binomio cuadrado perfecto?!

—Ajá...

—No hay binomio cuadrado perfecto. Me agarraste de curva, voy a agarrar mi Baldor y voy a estudiar.

—¿Qué te dio por participar en el Consejo General de Huelga?

—Desde muy joven tuve muchas inquietudes; cuando estaba en la Universidad viene el planteamiento del incremento de cuotas, nuestra primera opinión fue negativa. El mecanismo que utilizó la Universidad para implementar su plan fue el menos adecuado. El resultado fue una oposición y me sumé al movimiento estando en la Facultad de Arquitectura.

—¿Quiénes fueron tus compañeros en ese momento en el CGH y que ahora están en la escena política?

—Pues Víctor Hugo Romo, actual asambleísta, estaba en Economía.

—¿Desde entonces era ‘mirrey’?

—¡No! Él era de la ultra. Yo era del ala moderada. Lo que es la vida… Fernando Belaunzarán ya era de la vieja guardia e iba y se metía a nuestro noble movimiento.

—¿Te gusta bailar?

—Sí, me gusta bailar.

—¿Y qué bailas?

—Lo que sea. Estudié danza regional, de hecho, ya me volví a inscribir en el Ballet de Amalia Hernández.

—¿Te echarías un vals con Jesús Ortega?

—No, porque yo creo que él no sabe bailar.

—¿Con Jesús Zambrano?

—No, tampoco.

¿Qué bailarías con Fernando Belaunzarán?

—Un slam, jajaja.

—¿Qué viviste con el PRD, un matrimonio o una sociedad de conveniencia?

—Creo que tuve un noviazgo, porque con el noviazgo estás súper enamorado… bueno en el matrimonio también. Pero a lo mejor fue un noviazgo y luego el matrimonio. 

—¿‘Te puso el cuerno’ el PRD?

—Jajaja, yo creo que sí.

—¿No te tardaste mucho en renunciar

 al PRD?—Sí, yo creo que sí.

—¿Por qué lo decides a casi un año de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa? ¿Por qué no antes de ser candidata a diputada federal?

—Bueno, no nos fuimos del PRD esperando poder cambiar las cosas; pero el escenario que hoy se tiene en el PRD es de total avasallamiento a quien piensa distinto a la dirección. Había la posibilidad seria de encabezar otros proyectos políticos dentro del PRD y la verdad es que Ayotzinapa, pues sí fue una crisis.

—¿No reaccionaste tarde?

—Pues sí; el equipo de IDN fue víctima desde un año antes de lo de Ayotzinapa, del asesinato de militantes del PRD en Iguala, y se estuvo haciendo la denuncia. Vino después la crisis al interior de IDN. Yo tenía mucha esperanza en mi trabajo. Esperaba que el PRD viera el trabajo que habíamos hecho en Coyoacán y, de hecho, el día que deciden las candidaturas locales me informan que no voy a ser candidata; viene un proceso de reflexión, porque sin nuestra participación, como quedó claro en los números de la elección, el PRD no hubiera refrendado Coyoacán.

—¿Y por qué no la rechazaste?

—Porque tengo un trabajo. Nosotros lo que queríamos es seguir participando y representando a la gente. Fuimos el primer lugar en la ciudad.

—¿Qué le debes al PRD?

—Creo que nada.

—¿‘Se fueron tablas’?

—Sí, tengo saldo cero con el PRD.

—¿Quieres ser jefa delegacional?

—He querido y hasta ahora no se ha podido.

—¿Qué te hace diferente a Valentín Maldonado?

—Bueno, yo tengo experiencia en la administración pública.

 —Para muchos, René Bejarano es un buen profesor, de alumna a maestro, del  1 al 10 ¿con cuánto lo calificas?

—Con 11.

—¿‘Meterías las manos al fuego’ por él?

—Pues yo creo que no. Nadie por nadie, después de muchas cosas. Pero René, después de su error, es el único político que ha ido a la cárcel y ha asumido su culpa.

—¿Te afiliarás a Morena?

Pues no lo sé, no sé si me voy a afiliar a algún lado. He participado con Morena estando afiliada al PRD. No es un tema de filiación. Y diría un amigo, “pues ni modo que te divorcies de uno y al otro día ya andes con otro ¿no?”

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