Mitos de la lactancia

Te orientamos sobre las verdades de los dichos para amamantar a tu bebé
Redacción
13/05/2018 - 10:19

Por Irma Gallo 

Cuando nació mi hija, como me encontraba trabajando en un régimen de freelance, sólo tuve los días de descanso que me concedió, “por obra y gracia”, mi jefe: un mes y medio. Aunque recurrí al saca leche para dejarle botellas que mi mamá le pudiera dar a sus horas, muy pronto se me acabó la leche, así que tuve que pedirle al pediatra que me aconsejara qué hacer, y él, por supuesto, le recomendó una fórmula láctea especial. No recuerdo la marca de la fórmula, pero sí les puedo decir que mi niña ha crecido muy sana.

Mi sobrino, por su parte, nunca quiso la leche materna. Mi hermana sufría mucho, pero no consiguió amamantarlo. El pediatra, que por cierto era el mismo que el de mi hija, le recetó fórmula. No recuerdo si era de la misma marca, pero mi sobrino creció con algunas alergias. Nada grave, pero aún así siempre pensé que quizá se debieron a que no tomó nada de leche materna.

Algunas mamás me han escrito preguntándome sobre la lactancia, así que, además de contarles mi experiencia y la que tengo más cercana, que es la de mi hermana, me puse a investigar y encontré algunos puntos que les serán de mucha utilidad. ¿Mi fuente? Un documento de Unicef llamado "Mitos y realidades de la lactancia materna”, del cual sólo expondré algunos puntos, pero que pueden consultar, si tienen más dudas, en: https://www.unicef.org/Mitos_de_la_lactancia_materna.pdf

Mito 1. El tamaño del pecho de la mujer tiene que ver con la cantidad de leche que produce.

Esto es falso: la cantidad de leche está determinada por la succión del bebé (por eso, cuando dejé de amamantar tan seguido a mi niña, empecé a producir menos leche).

Mito 2. No se puede tener relaciones sexuales cuando se está lactando.

Esto también es completamente falso: las relaciones sexuales no cambian en nada la calidad ni el sabor de la leche.

Mito 3. Cuando la madre está enferma, no debe lactar. Si está lactando, no debe tomar medicinas. 

Aquí depende mucho de qué enfermedad estemos hablando: si se trata de una gripa o un resfriado, sí puede lactar y su bebé no corre peligro. Si es algo más serio, debe consultar a su médico. Por ejemplo, el VIH sí se transmite por la leche materna. En el caso de la hepatitis B, en cambio, el riesgo de contagiar al bebé es bajo, a menos que la madre tenga una lesión sangrante en el seno.

En cuanto a la medicina y la lactancia, siempre es más seguro consultar al médico, porque depende mucho de qué sustancia se trata, de cuánto daño le cause a la mujer suspenderla, etcétera.

Mito 4. Los bebés deben tomar agua potable y esterilizada, además de tés y tisanas, y de la leche materna. 

Hasta los seis meses de edad los bebés sólo deben tomar leche materna. Como está compuesta por agua en 90%, no hay peligro de deshidratación (a menos que el bebé tenga diarrea, en cuyo caso hay que consultar de inmediato con el pediatra). Por otro lado, si el agua no está completamente esterilizada, se corre el riesgo de una infección estomacal que puede derivar en diarrea y vómito, con la consecuente deshidratación, que es peligrosísima para los bebés.

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