Los mágicos aluxes

Los mágicos aluxes
Hay quienes aseguran que atesoran distintos poderes, como influir sobre la lluvia o protegerla agricultura, en el sureste
Yohanan Díaz Vargas
24/05/2020 - 14:44

Hace unos años, recorriendo nuestro pasado maya por el sureste de México, conocí la historia de los aluxes. El origen de estos duendes se pierde en la noche de los tiempos. Según la tradición, son espíritus que cuentan con poderes y que están asociados a los antiguos mayas. En Yucatán, perviven numerosas leyendas relacionadas con ellos e incluso se dice que “alux” en maya, vendría a significar “geniecillo del bosque o enano legendario”. 

En aldeas y pueblos de todo el sureste siguen creyendo en la existencia de estos seres. Según algunos testigos, serían espíritus juguetones y les gustaría esconder objetos cotidianos de los seres humanos y gastar bromas. Otros, sin embargo, defienden que los aluxes atesoran distintos poderes, como influir sobre la lluvia o proteger la agricultura. 

almas infantiles. También hay quien dice que los aluxes serían, en realidad, las almas de los niños que perecieron a causa de la conquista española. Sin duda, la presencia más palpable de los aluxes hoy día está asociada a la arqueología. He tenido la oportunidad de visitar algunos cenotes y zonas arqueológicas de Yucatán y Quintana Roo, donde los trabajadores de estos espacios me han hablado de los aluxes; según los cuidadores de estos espacios, los aluxes protegen estos espacios considerados sagrados por los antiguos mayas. 

Esta tradición guardiana de los aluxes se remonta a la época de esplendor de la civilización maya, quienes fabricaban figuras de aluxes en barro cocido y colocaban estas pequeñas estatuas en sus enclaves más reverenciados. Aunque se trataba de figuras de barro, a través de determinados rituales, los hechiceros les otorgaban vida para que protegieran sus templos, sus selvas y todo lo que en ellas habitaba. 

Se cuenta que dejaban la figura al interior de las selvas, rodeada de ofrendas; cuando la figura desaparecía significaba que ya había despertado a la vida. A fecha de hoy, estas figuras de barro, los aluxes, sobreviven en todo el sureste de México y les entregan ofrendas cada día, para que estén contentos y sigan protegiendo el legado maya. En cuanto al carácter de estos seres, como ocurre a menudo en el mundo de las hadas, gnomos y duendes, no podemos asemejar su carácter al de los seres humanos, pues se trata de criaturas completamente diferentes a nosotros; sin embargo, sí se puede decir, según los expertos en estas leyendas, que son seres pacíficos a la par que juguetones y que sólo surgen problemas si alguien atenta contra el lugar que están protegiendo o contra la naturaleza. 

Aunque muchos crean que se trata de relatos inventados, lo cierto es que hay testigos que aseguran haber sido atacados con piedras o asustados con extraños sonidos que habrían provocado estas criaturas. 

rituales de emergencia. Por si acaso, mucho arqueólogos y trabajadores de enclaves mayas destinados al turismo, cuando acceden a las zonas arqueológicas llevan a cabo rituales y ofrendas para congraciarse con estas criaturas y no sufrir ningún tipo de peligro. 

Curiosamente, cuando estuve en Europa descubrí que allí también existen relatos de seres mitológicos que protegen ruinas, tesoros y monumentos milenarios. Por lo tanto, en casi todo el mundo encontramos espíritus asociados a nuestro pasado, que custodian el recuerdo de aquellos que ya se marcharon con el objetivo de que los seres humanos del futuro, de manera respetuosa, puedan disfrutar de este legado. 

Ojalá que pronto podamos volver a las joyas arqueológicas, vigiladas por los aluxes, los duendes más antiguos de la cultura mexicana.

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