Tabúes que resultan un verdadero afrodisíaco

objeto del deseo relato sexual
Anahita
29/03/2019 - 05:18

Hay tabúes que resultan un verdadero afrodisíaco para la mayoría de los hombres a la hora del sexo; aquellos que dan ese adrenalinazo y que cambian eso de lo que ya están un tanto aburridos. Y el sexo anal es una de esas tentadoras prácticas.

En el pasado, era un deseo que se quedaba en la fantasía, en el mero antojo que los varones sólo satisfacían viendo el porno “más salvaje”.

Ahora, la curiosidad, así como la información más a la mano han dado un gran paso y muchos ya lo hablamos más abiertamente; qué nos gusta, qué se le antoja a él, qué se me antoja a mí, qué no...

Pero mientras experimentamos otras opciones, dejamos de lado las que nos siguen gustando y funcionando (y mis experiencias lo avalan): algunos prefieren más el sexo anal que el vaginal.

Obviamente, varios de mis amantes han sido muy creativos, considerados y erotizantes para lograr una buena estimulación en la puerta trasera y con ellos lo he practicado con riquísimos resultados.

Pero ¿y si también me gusta que entren por esa cavidad tan sensible, cachonda y mucho más fácil de adaptarse a su miembro que es toda sabrosura? A uno que otro ya no se le antoja acceder por ahí.

Me agrada experimentar sensaciones, reacciones y hasta escenas diferentes, así como les he dado permiso de hacerlo por atrás… Pero lamentablemente, ya nomás quieren que la noche se reduzca a lo anal y mi muy dispuesta compañera, la vulva, es visitada por simple requisito.

Y he concluido por qué:

1. El ano es menos flexible y más estrecho, y por ello, hay mayor estimulación en el pene. Pero habemos mujeres que practicamos los ejercicios de Kegel, que consiste en realizar contracciones diarias y continuas para tonificar la musculatura vaginal y apretar más rico, y todo a favor de la satisfacción de los dos.

2. Porque penetrarnos por ahí resulta más excitante y los hace sentir más viriles. Sí, pero a nosotras también nos encanta que toquen botones internos que se encuentran en la vagina.

(Nota: he enloquecido más por los hombres que me detonan orgasmos vaginales, que los que me dan por detrás.)

3. Porque por fin cumplen la fantasía y ahora pueden imitar esas escenas porno a las que tanto recurrieron en su adolescencia.

Es cierto que las prácticas con toques de prohibición son las que hacen más atractivo el encontronazo, pero el sexo anal es algo que debe ser consensuado y para el cual hay que estar muy bien preparados.

Sobre todo nosotras, ya que no es fácil dejar pasar a ese enorme y honorífico miembro por un acceso que aún poco se usa para el sexo.

¿Los preparativos? Antes que todo, limpieza a conciencia; no queremos desagradables sorpresas, ¿verdad? Y así como en cualquier encuentro sexual, el erotismo es esencial.

En el anal es mucho más importante, pues esto hace que nos relajemos y nos excitemos lo suficiente para estar bien prendidas y querer con ansias que nos claven por todos lados. Hasta por ahí.

La lubricación es fundamental; además de que el maravilloso deslizamiento es mucho más fácil, se puede evitar el dolor y sin ocasionar alguna herida.

Y después, poco a poco y con mucho amor, entrar a las deliciosas cavernas que ella ha accedido a darte para que goces de otra manera, dándole variedad a los momentos de pasión.

Es que el sexo anal es todo un arte que tiene su proceso, y si no lo entendemos así, será difícil experimentar esta tendencia que también nosotras podemos disfrutar.

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