Juegos Olímpicos

Medalla en natación es una hazaña irrepetible: ex nadadora olímpica

A María Teresa Ramírez le emociona recordarla medalla de bronce que logró en el 68; no ve que esa proeza la repita otra mexicana en la natación

(Foto: Archivo El Gráfico)

Deportes 09/10/2018 13:07 Antonio Esquivel Bernal Actualizada 13:10
 

La voz de la ex nadadora María Teresa Ramírez se escucha feliz cuando se le mencionan los Juegos Olímpicos de México 68. “Estoy tan emocionada, porque nunca me imaginé que fuera tan bello”.

Esa sonrisa y esa euforia cambian de manera radical a tristeza en cuestión de segundos, cuando aseguró que esa hazaña que consiguió en la piscina hace casi 50 años hoy no se ve cerca de repetirse.

“Se ve lejos (la medalla en natación), no estamos entre los mejores del mundo. No se han dado buenos resultados, yo no la veo cerca”.

Esa nostalgia se vuelve a transformar por un análisis más objetivo, para que no se quede en un sólo un comentario visceral.

“Confío mucho en los mexicanos. Hemos ganado preseas en Centroamericanos, también se ha ganado en Panamericanos, pero por el momento en Olímpicos no veo esa oportunidad. Todavía falta mucho y se debe tener entrenadores de primer mundo, porque ganar una medalla es duro”.

(Foto: Archivo El Gráfico)

DE TODA LA VIDA. María Teresa dejó atrás el tema actual de la natación y se remontó a los años cuando logró el bronce en 800 metros libres.

“Siempre fue mi sueño. Desde que me enteré, a los 10 años, que se iban a celebrar (los juegos) en México, deseaba ser competidora olímpica y vestir el uniforme; además, como no tenía referentes de otro mexicano que ganara en natación, quería una medalla y me llegó muy rápido”.

Sin embargo, aseguró que la preparación que tuvo fue fundamental para lograr ese tercer lugar que consiguió en la última brazada y con el que venció por una centésima de segundo a la australiana Karem Moras.

“Cuando ya se hizo más formal el que iba estar en Juegos Olímpicos, empecé a entrenar en piscina de 50 metros porque antes lo hacía en una de 25. Estuve con entrenadores extranjeros y eso ayudó mucho. Los directivos y la familia se involucraron para que pudiéramos desarrollarnos y lograr ese triunfo”. 

Lo que más orgullo le dio es haberlo hecho en México. “Cuando obtengo la medalla, sí cambia mi vida porque ya era parte de la historia. Sobre todo, porque ya era olímpica y sabía lo que era ganar en unos juegos olímpicos. Fue importante que se diera en México, porque le di satisfacción a la gente, a la familia, a mí misma y ser recocida en tu propio país. Lo más hermoso fue ver cómo la gente se volcaba y eso te enorgullese más porque formas parte de la historia del país”.

SE REZAGARON. Lo que sí dejó en claro es que desde que ella era nadadora activa ya empezaba el rezago.

“Seguí cuatro años más y el sistema de entrenamiento era el mismo y los apoyos también eran los mismos. Para 1972 la medicina deportiva cambió, se modificó la forma de trabajar en otros países. Me tocó ver a las alemanas, que tenían voces prácticamente de hombre y decían que me equivoqué de vestidor”.

EL FESTEJO. Tere afirmó que celebrará estas cinco décadas de distancia de aquella hazaña con los compañeros que ganaron la presea en México 68.

(Foto: Archivo El Gráfico)

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