ni las garras sacaron

Las Águilas domaron a Tigres y los vencieron sin problemas

america vence a tigres en el estadio azteca
Al ver que los regiomontanos no daban mayor resistencia, sellaron la noche con un poema de Nicolás Benedetti, a pase de Henry Martín
Redacción
31/03/2019 - 10:12

Rugido chiquitito de Tigres ante el alto vuelo de las Águilas del América, que terminaron por imponer el orgullo chilango, con goliza de 3-0.

Las emociones no tardaron en llegar al estadio Azteca. Apenas cuatro minutos de juego y el marcador ya se inclinaba a favor de la localía.

Las Águilas tomaron la delantera tras un recentro del argentino Guido Rodríguez y un rebote del balón en el travesaño que Bruno Valdez finiquitó, frente a una sosa reacción de Nahuel Guzmán. 

Sin embargo, el defensa paraguayo tardó en festejar, luego de que la jugada fue revisada por el VAR, en un suspuesto fuera de lugar del contención Rodríguez. Al final, el dictamen señaló el juez central Jorge Antonio Pérez Durán que la acción era válida, para el 1-0 para los dirigidos por Miguel Herrera.

Los Tigres buscaron la reacción inmediata, pero los locales supieron maniatarlos con la plena tranquilidad de no tener que lidiar con el hombre que suele hacerles daño y que marca una importante diferencia dentro del conjnto regio, el francés André-Pierre Gignac, quien sigue sin aparecer por una lesión que lo tiene fuera de circulación desde la décima jornada. 

En los últimos 20 minutos del primer episodio, la intensidad de ambas escuadras bajaron, mas no la de sus respectivos entrenadores. El “Tuca” y el “Piojo” se retiraron al túnel en medio enfrascados en una discusión. 

Para la segunda parte, las acciones se volvieron ríspidas y la presión por mantener la ventaja obligó a que Miguel Herrera diera descanso a sus jugadores con más desgaste, como Nicolás Castillo, quien se fue en blanco y con un notable cansancio. 

Los de Coapa terminaron de liquidar a los felinos, cuando Emanuel Aguilera engañó a los norteños con un disparo raso que terminó siendo el 2-0.

Al ver que los regiomontanos no daban mayor resistencia, sellaron la noche con un poema de Nicolás Benedetti, a pase de Henry Martín.

 

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