Era tímida, callada e inocente

Kenia Enriquez nos cuenta cómo pasó de ser 'bulleada', a bicampeona mundial de box

Kenia Enriquez nos cuenta cómo pasó de ser 'bulleada', a bicampeona mundial de box
A los 10 días de entrenamiento le ofrecieron una batalla y la aceptó: “pensaba que era lo mismo, pero no, duré un minuto y medio y me puse a llorar, porque yo era la reina de las peleas..."
Gabriel Cruz
16/02/2020 - 21:28

Un chispazo bastaba para que Kenia Enriquez se aventara un ‘tiro’ en la calle, en la escuela, en el barrio. Lo cierto es que ya traía el boxeo en las venas y el tiempo tardó poco en ubicarla como boxeadora profesional.

Tiene 26 años, la mitad de ellos ligada al pugilismo. Acaba de realizar la cuarta defensa de su segundo título y acepta que no conoce mucho más que no sea estar entre guantes, en un gimnasio. “La mayor virtud que me define es querer ser. Me gustaba pelear y de ahí viene todo el asunto, hasta que llegó un punto en el que causaba muchos problemas y mi papá me metió a entrenar en un intento para canalizar mi violencia”.

Su confianza era infinita, así que a los 10 días le ofrecieron una batalla y la aceptó, “pensaba que era lo mismo, pero no, duré un minuto y medio y me puse a llorar, porque yo era la reina de las peleas. Me dieron la paliza de mi vida y pregunté qué tenía que hacer para ganarle a esa niña. La respuesta fue disciplinarme”.

Entonces vino lo bueno. A los dos meses volvió a pelear y ganó, le gustó la sensación. Entonces, se llevó los ‘Guantes de Oro’ en 2008, 2009 y 2010: “Un año después debuté y en el 2014 conseguí mi primer campeonato. Lo perdí en el 2015 y logré mi segundo cetro en el 2017”. Ya son tres años como monarca del mundo, representando a México entre las mejores exponentes de las 108 libras.

Conocía muy joven a Jackie Nava en Tijuana, quien le dio la oportunidad de ser su ‘sparring’ a los 17 años. Es parte de la segunda generación de boxeadoras mexicanas y acepta que tiene la ‘vara muy alta’, “nos toca hacerlo para que el camino de las que siguen sea más fácil”.

En lo personal, desde hace cinco años realiza el torneo ‘Kenia Enriquez’ impulsando el boxeo femenil amateur en Tijuana. Durante un día completo se juntan todas las niñas boxeadoras. “Estamos robando la atención en el boxeo”.

Sabe que una campeona es arriba y abajo del ring, “por eso me gusta apoyar a las niñas con equipo para que sigan sus sueños, siempre me hago reflejo en ellas, yo hubiera querido que alguien creyera en mi, que hubiera apostado por mi esfuerzo, no puedo cambiar eso pero si puedo cambiar la vida de una niña”.

Más, porque reconoce que son un grupo vulnerable. “El boxeo nos ayuda para defendernos. En mi lo cambió todo, era una niña tranquila, ‘bulleada’ porque no era una niña bonita, tuve problemas de autoestima, era introvertida y callada. El box me abrió el mundo y ahora nadie me calla, me dio confianza y seguridad”.

Suma 4 defensas del campeonato interino de peso mosca del Consejo Mundial de Boxeo; antes fue la monarca de la categoría en la OMB.

 

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