CLAVADOS

Conoce la emocionante historia de Paola Espinosa, orgullo mexicano

La clavadista nos comparte su angustia de madre, la forma en la que dio un giro total su vida y su anhelo de gloria, de cara a sus quintos Juegos Olímpicos

(Foto: Rosalío Huízar, El Gráfico)

Deportes 30/08/2018 14:18 Gabriela Sánchez Actualizada 17:14
 

Lo que siente la clavadista Paola Espinosa al ver la plataforma de 10 metros no es el miedo aquel de cuando tenía siete años y saltó por primera vez de la mano de su hermana. 

Se trata de un vuelco al corazón, una alerta que la aparta de esa altura para no exponerse a un mal golpe que la aleje de lo que más ama en la vida: su pequeña hija Ivana, a quien procreó con el clavadista Iván García.

De ahí el cambio a la prueba de trampolín, desde donde buscará una tercera medalla olímpica en Tokio 2020 para unirse a la taekwondoína Rosario Espinoza y el clavadista Joaquín Capilla como los únicos mexicanos en conseguir preseas en tres magnas citas veraniegas diferentes. 

“Ya no pienso volver a plataforma, es muy riesgoso. Corre peligro tu vida porque desde esa altura te puedes pegar. Es un prueba que te exige estar al 100 por ciento de tu capacidad mental y física”, explica. 

“El ser mamá requiere de mucho tiempo, es muy cansado y es difícil llegar al 100 al entrenamiento. El trampolín se ajusta a mis necesidades”.

GIRO TOTAL

Como las piruetas que ejecuta en el aire, así ha dado un giro la existencia de la doble medallista de plata en los pasados Juegos Centroamericanos desde el nacimiento de Ivana. 

“Antes pensaba todo el tiempo en clavados y si tenía un mal entrenamiento llegaba a casa, lloraba y no comía del coraje”. 

Ahora, comparte la también campeona mundial, “cumplo un sueño como mujer: ser mamá y tener una fa milia. Hay cosas mucho más bonitas e importantes fuera de mi deporte, que me apasiona, pero ya no tengo sólo un propósito, sino muchos, que son hacer feliz a mi hija, mantener a mi familia unida y dedicarme a mí, porque antes sólo era mi deporte”. 

Y en medio de un torbellino de cambios, Paola afronta su quinto ciclo olímpico. “Reiventé mi vida. De vivir en la Ciudad de México me mudé a Guadalajara. Fui mamá, formé una familia, cambié de entrenador, de equipo, de prueba y ya no vivo sólo para mí, sino para mi hija. Son cambios que definen a la Paola Espinosa de hoy: feliz, motivada por lo que hice y por lo que quiero hacer”. 

Paola relata que de cara a los Panamericanos de Lima 2019, en los que buscará su pase a los Olímpicos, deberá subir cinco kilos de peso e innovar sus ejecuciones, “porque mi entrenador quiere ver más de mí, intentar cosas nuevas”. 

También tendrá que enfrentar a jóvenes clavadistas del área, reto al que no le teme “porque mientras más dura sea la competencia nuestro rendimiento será mejor”. 

Lo que aún le cuesta superar es la angustia de dejar a Ivana e irse a entrenar. “Decidí regresar después de mi embarazo y dije: ‘Seguro será complicado bajar 14 kilos’. Pero cuando empecé se volvió tres veces más difícil porque no estaba preparada para el tema emocional, dejar a mi hija en casa e irme a entrenar. Salía preocupada, la extrañaba”. 

Por ello agradece a la “gran persona que me ayuda, una niñera que cayó del cielo y me manda fotos y videos que veo en el entrenamiento. Tenemos cámaras para que podamos ver a Ivana”. 

Y con el impulso que significa su hija, sueña con colgarse otra presea olímpica: “Me ilusiona. Para eso trabajo cada día. Si no tuviera la convicción de que puedo pelear una medalla no lo haría. Me siento capaz física y mentalmente para lograrla”.

METAS PERSONALES

Mientras llega el momento de su retiro ya imagina su último clavado, “ese tiempo cortito en el que el agua recorre todo tu cuerpo” y el suspiro grande que dará para decir: “Lo logré, estoy satisfecha con lo que he hecho”. 

Pero también se saborea el tiempo que dedicará a ella y sus proyectos personales después de 25 años de trayectoria en las fosas.

“Me gustaría apoyar al deporte, no como entrenadora porque no tengo talento para eso, pero sí aportando mi experiencia de cinco ciclos olímpicos. Me gustaría hacerle el camino más fácil a las nuevas generaciones”. 

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