Lucha libre

Conoce a 'La Comandante', la luchadora más ruda del cuadrilátero

Además de ablandar a las técnicas, Norma Martínez ha sido guarura, secretaria y actualmente estudia acupuntura y quiropraxia

(Foto: Archivo El Gráfico)

Deportes 24/10/2018 22:43 Gabriel Cruz Actualizada 22:47
 

Para Norma Martínez la vida no ha sido sencilla. Un día decidió ser ruda en la vida y eso la llevó a encontrar en un gimnasio la respuesta para sus problemas. Al principio, lo hacía para sacar el estrés, pero la lucha libre la conquistó, tal vez fueron los golpes y castigos, seguro, la adrenalina que explotaba en su ser y le abrió camino en un medio destinado para los hombres.

Abrazó la fama aliada al nombre de La Nazy, la figura de Pierroth la hizo aún más visible pero su presencia era única y poco a poco se ganó un lugar. Hoy es “Ingobernable” y así enfrenta la vida lejos de las arenas. “Saliendo de la arena se acaba La Comandante. Un día me di cuenta que tenía que hacer algo que valiera la pena, no solo estar clavada en la lucha libre. Así que hice un diplomado de rehabilitación física y masaje, en noviembre me graduó en uno de acupuntura y voy por uno de quiropraxia. Ha valido la pena”.

La verdad es que siempre ha trabajado, como cuando vestía los muebles en una fábrica, “era bastante modosita. Aunque quería seguir en la lucha y no aguanté estar encerrada. Luego fui secretaria en Max Proad y era seguridad privada. No me da pena porque soy una mujer de trabajo, que no vive esperanzada de la lucha libre”.

Nunca dejó la lucha, aunque a veces quisiera hacerlo. La apena ver a las chavas de ahora cuando sale a trabajar a territorio independiente, “rescato a una o dos que tienen ganas y entrenan. Lo siento mucho, soy la ruda más fuerte y no voy a dejar que cualquiera me venga a hacer quedar mal, dicen que soy mala, que golpeo a las chicas, mentira, yo lucho con las que saben y no soy payasa de nadie”.

En una época donde los bandos tienden a desaparecer, ella defiende su estilo. “Ahora suben del bando que sea y no tienen noción de la lucha”. En casa encuentra mejores rivales y le agrada, “vienen empujando varias y me da gusto servirles de escalón porque son de las que tienen hambre de lucha”.

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