Con un gol de campo, Zane Gonzalez se convirtió en el héroe de los Commanders el domingo pasado. Washington todavía eran “Redskins” la ocasión anterior que logró pasar la ronda de Wild Cards, era 2005.
Con sólo 3 segundos en el reloj de juego, su gol de campo desde la yarda 37, el tercero de la noche le dio el pase a su equipo a los juegos divisionales al ganarle 23-20 a Tampa Bay, en lo que fue el mejor juego de la ronda de comodines de los playoffs de la NFL.
Y junto a su triunfo, los comentarios inundaron las redes sociales con su nombre después de que la transmisión de ABC Sports - ESPN tomó imágenes del momento anterior al gol de campo, cuando Gonzalez “administra” con mucha gracia su estrés.
El pateador es uno de las millones de personas en el mundo que tienen un trastorno obsesivo-compulsivo. En su caso, se trata de tres “hábitos” con los que deja escapar la presión: peinarse en innumerables ocasiones antes de ponerse el casco para entrar al campo de juego, ajustar sus calcetas también muchas veces antes de patear y, la tercera, lavarse las manos en repetidas veces.
"Me afectó más cuando era niño. Son pensamientos y hábitos que realizo. Me hace sentir aliviado al instante. No me encanta tenerlos, pero he aprendido a manejarlo", explicó en 2021 el propio González al periódico Charlotte Observer cuando todavía jugaba con las Panthers, su anterior equipo.
Un estudio de 2009 reveló que solo 1% de los pacientes diagnosticados presentan obsesiones por la limpieza. Se trata de compulsiones que responden a niveles elevados de ansiedad o estrés, por eso en muchos casos quienes padecen algún TOC tiene que revisar varias veces que cerraron la puerta, acomodan las cosas de su escritorio por tamaños o de forma simétrica o acumulan grandes cantidades de, por ejemplo, vidrio o cartón “por si después lo ocupan”.
En México, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, tres millones de personas tienen un TOC. El 70% no sabe que lo tiene porque no es disfuncional.